Cada vez más niños utilizan pantallas durante las comidas, una práctica que puede reducir la conversación familiar y afectar a su desarrollo social y emocional.
Conducir requiere atención constante, pero muchas distracciones aumentan el riesgo de accidente. La más frecuente es el uso del móvil, seguido del cansancio y otras acciones como manipular el GPS, comer o hablar con pasajeros.
Con el tiempo, el móvil puede ir más lento debido a la acumulación de aplicaciones, archivos y datos temporales. Cuando el almacenamiento está casi lleno, el rendimiento se reduce y las aplicaciones tardan más en abrirse o responden con retraso.
Las fotos que guardamos en nuestros teléfonos generan un gasto energético equivalente a 240 millones de móviles cargando. Analizamos el impacto ambiental de nuestros hábitos digitales.