Por qué tu número de teléfono es un objetivo para los ciberdelincuentes

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Estafas con el número de teléfono

Lectura fácil

Nuestro número de teléfono contiene más información de la que pensamos. En manos equivocadas, puede facilitar que los estafadores conozcan nuestros datos personales, suplanten nuestra identidad o intenten acceder a nuestras cuentas. Pero ¿qué técnicas utilizan y cómo podemos evitar que lo conviertan en la puerta de entrada a una estafa?

Tu número de teléfono puede convertirse en una herramienta para estafarte

Nuestro número de teléfono es uno de los datos personales que más utilizamos en el día a día. Lo facilitamos al registrarnos en páginas web, hacer compras por Internet, contratar servicios o crear cuentas en distintas aplicaciones.

Sin embargo, compartirlo sin prestar demasiada atención puede tener consecuencias. Si acaba en manos equivocadas, puede servir como punto de partida para preparar diferentes fraudes y tratar de conseguir información privada.

Esto no significa que alguien pueda acceder directamente a nuestro móvil o a nuestras cuentas bancarias por conocer nuestro número. No obstante, los ciberdelincuentes pueden utilizarlo para obtener más información sobre nosotros, hacerse pasar por empresas conocidas o intentar ganarse nuestra confianza mediante mensajes y llamadas falsas.

Según datos recogidos por la compañía de ciberseguridad ESET, a partir de información del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, el 40 % de las consultas recibidas por el servicio 017 del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) durante el primer semestre del año estuvo relacionado con fraudes de suplantación de identidad.

En estos casos, los estafadores recurren a llamadas telefónicas, SMS y correos electrónicos para hacerse pasar por personas u organizaciones legítimas.

Las principales estafas que pueden realizar

Una de las primeras acciones que pueden llevar a cabo los ciberdelincuentes es utilizar el número de teléfono para buscar información personal en redes sociales, directorios públicos o bases de datos que hayan quedado expuestas tras una filtración. De esta manera, pueden averiguar nuestro nombre, dónde trabajamos o incluso qué servicios utilizamos habitualmente.

Con esos datos preparan mensajes mucho más creíbles. Por ejemplo, pueden hacerse pasar por nuestro banco y avisarnos de un supuesto problema de seguridad, o fingir que pertenecen a una empresa de mensajería para comunicarnos que tenemos un paquete pendiente de entrega. El objetivo es que pulsemos un enlace, facilitemos nuestras claves o compartamos información bancaria.

Otra práctica habitual consiste en intentar hacerse con nuestra cuenta de WhatsApp. Para conseguirlo, los delincuentes pueden tratar de registrar nuestro número en otro dispositivo y provocar que recibamos un código de verificación. Después, contactan con nosotros y aseguran que han enviado el código por equivocación, con la intención de que se lo facilitemos.

Si caemos en la trampa, los atacantes pueden acceder a nuestra cuenta, hacerse pasar por nosotros y escribir a familiares o amigos para solicitarles dinero o enviarles enlaces fraudulentos.

¿Qué es el SIM swapping y cómo podemos detectarlo?

Otra técnica que conviene conocer es el SIM swapping. Consiste en conseguir que nuestra operadora transfiera nuestro número de teléfono a una tarjeta SIM controlada por otra persona. Para ello, los ciberdelincuentes suelen suplantar nuestra identidad y solicitar un duplicado de la tarjeta.

Si logran completar el proceso, pueden recibir nuestras llamadas y mensajes de texto, incluidos aquellos que contienen códigos de verificación utilizados para acceder a determinados servicios.

Una posible señal de alarma es que el teléfono pierda la cobertura de repente y no consiga recuperarla, aunque nos encontremos en una zona donde normalmente tenemos señal. Si ocurre sin una explicación aparente, debemos contactar cuanto antes con nuestra compañía telefónica para comprobar si se ha realizado algún cambio en la línea.

Cómo proteger nuestro teléfono

Para reducir los riesgos con nuestro número de teléfono, es recomendable evitar publicar nuestro número en páginas o perfiles accesibles para cualquier persona. También debemos desconfiar de los SMS y llamadas que soliciten contraseñas, códigos de seguridad o datos bancarios, aunque aparentemente procedan de una empresa conocida.

Además, conviene activar la verificación en dos pasos en las aplicaciones que lo permitan y utilizar contraseñas seguras y diferentes para cada servicio.

Los ciberdelincuentes buscan cualquier oportunidad para conseguir información personal y aprovechar un descuido. Por eso, aunque nuestro número de teléfono parezca un dato inofensivo, protegerlo y prestar atención a quién se lo facilitamos puede ayudarnos a evitar problemas mayores.

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