El precio de los carburantes sigue subiendo: llenar el depósito cuesta hasta 20 euros más que hace un año

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El precio de los carburantes sigue en auge

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Los carburantes siguen encareciéndose en España y ya acumulan cinco semanas consecutivas de incrementos en sus precios. La evolución coincide con la desaparición de la rebaja del IVA aplicada hasta principios de julio, una medida que reducía este impuesto al 10% y que formaba parte del paquete de actuaciones para contener el impacto de la inflación. Desde entonces, tanto la gasolina como el diésel han registrado un aumento cercano al 20%, situándose en niveles que no se alcanzaban desde finales del pasado mes de marzo.

Los últimos datos publicados por el Boletín Petrolero de la Unión Europea reflejan que, durante la semana analizada, el litro de gasolina se situó en una media de 1,687 euros, lo que representa un incremento del 4,1% respecto a la semana anterior. Por su parte, el gasóleo también continuó su escalada y alcanzó un precio medio de 1,793 euros por litro, tras subir un 2,6% en apenas siete días.

Llenar el depósito vuelve a ser mucho más caro

La subida tiene un impacto directo en el bolsillo de los conductores, especialmente en plena temporada estival, cuando millones de españoles utilizan el vehículo para desplazarse durante las vacaciones.

Con los precios actuales, llenar un depósito medio de 55 litros de gasóleo supone un desembolso aproximado de 98,45 euros. Esta cantidad es alrededor de 20 euros superior a la registrada durante la misma semana del año pasado.

En el caso de los vehículos de gasolina, completar un depósito de igual capacidad cuesta actualmente cerca de 92,4 euros, una cifra que supera en unos 11 euros el importe que abonaban los conductores en el mismo periodo de 2025.

El incremento continuado ha llevado a los carburantes hasta máximos que no se registraban desde la semana del 23 de marzo, aunque todavía permanecen por debajo de los niveles históricos alcanzados durante otras crisis energéticas recientes.

El fin de la rebaja del IVA marca un cambio de tendencia

La evolución de los precios coincide con el cambio fiscal aprobado por el Gobierno. En el Consejo de Ministros celebrado el pasado 29 de julio se dio luz verde a un real decreto ley destinado a responder a las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio. Entre las medidas incluidas figuraba el fin de la rebaja del IVA del 10 % que se aplicaba sobre los carburantes desde marzo.

Al mismo tiempo, el impuesto especial sobre hidrocarburos experimentó una reducción, pasando de 15 a 10 céntimos por litro a partir del inicio de agosto. No obstante, esta modificación no ha evitado que los precios finales continúen aumentando.

Con ello se puso fin a una etapa de descensos consecutivos que había permitido aliviar parcialmente el coste del combustible. Durante aquellas cinco semanas de bajadas, el diésel llegó a reducir su precio alrededor de un 11 %, mientras que la gasolina alcanzó sus niveles más bajos del año.

El contexto internacional sigue presionando los precios

Desde la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE) explican que el actual encarecimiento responde a la combinación de varios factores. Por un lado, la recuperación del IVA al tipo general del 21% ha incrementado el precio final que pagan los consumidores. Por otro, la incertidumbre en los mercados internacionales continúa elevando las cotizaciones de los combustibles ya refinados.

La tensión geopolítica derivada del conflicto en Oriente Medio y la situación en torno al Estrecho de Ormuz han contribuido a encarecer los costes internacionales de suministro, repercutiendo en los precios que llegan finalmente a las estaciones de servicio españolas.

A pesar de este escenario, desde el sector recuerdan que los carburantes en España siguen siendo más baratos que la media de la Unión Europea. Actualmente, el precio medio de la gasolina de 95 octanos en los países comunitarios alcanza los 1,952 euros por litro, mientras que el diésel se sitúa en torno a los 2,043 euros.

Agosto concentra millones de desplazamientos por carretera

La nueva subida coincide además con uno de los momentos de mayor movilidad del año. Durante el mes de agosto están previstos alrededor de 55 millones de desplazamientos por carretera, lo que incrementa el consumo de combustible y convierte el precio de los surtidores en una de las principales preocupaciones para quienes viajan en coche.

Aunque los importes actuales representan un fuerte incremento respecto a las últimas semanas, todavía permanecen por debajo de los registrados durante el pasado mes de marzo, cuando el conflicto en Oriente Medio impulsó un importante repunte de los carburantes. En aquel momento, el litro de gasóleo llegó a situarse en 1,883 euros, elevando el coste de llenar un depósito medio por encima de los 103 euros.

Más alejados quedan aún los máximos históricos alcanzados durante el verano de 2022, en plena crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania. Entonces, el litro de gasolina llegó a costar 2,141 euros, mientras que el gasóleo alcanzó los 2,1 euros por litro.

Numerosos factores condicionan el precio final

El coste que pagan los consumidores al repostar depende de una combinación de elementos que va mucho más allá de la evolución del precio del petróleo. Entre los factores que influyen se encuentran la cotización específica de los carburantes refinados, los impuestos aplicados, el precio de la materia prima, los costes logísticos y los márgenes comerciales.

Además, las variaciones en el precio internacional del crudo no se trasladan de forma inm1ediata a las estaciones de servicio. Habitualmente existe un desfase temporal entre la evolución de los mercados y el precio que finalmente abonan los conductores, por lo que la evolución de las próximas semanas dependerá tanto de la estabilidad internacional como de la evolución de los costes energéticos y fiscales.

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