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¿Tu perro no para quieto, se distrae con facilidad o parece incapaz de controlar sus impulsos? Algunos de estos comportamientos pueden recordar al TDAH en humanos, aunque en los animales no existe un diagnóstico equivalente. Estas son las señales que conviene conocer y cuándo es recomendable consultar con un veterinario.
Nuestros perros también pueden tener TDAH
Aunque el TDAH suele asociarse a las personas, algunos perros pueden presentar conductas que recuerdan a este trastorno. En estos animales no existe un diagnóstico equivalente al que se utiliza en medicina humana, pero determinados patrones de comportamiento han llamado la atención de veterinarios e investigadores.
Un perro con rasgos compatibles con el TDAH puede mostrarse especialmente inquieto, impulsivo o incapaz de mantener la concentración durante mucho tiempo. No se trata simplemente de una mascota activa: la diferencia está en la intensidad, la frecuencia y la dificultad para controlar determinadas conductas incluso cuando recibe educación y cuidados adecuados.
Hiperactividad y falta de atención
Entre las señales que pueden relacionarse con el TDAH se encuentra una actividad constante. Algunos perros parecen estar siempre buscando algo que hacer, corren de un lado para otro, juegan durante largos periodos o tienen problemas para relajarse.
También pueden distraerse con cualquier estímulo del entorno. Durante el entrenamiento, por ejemplo, les cuesta mantener la atención sobre su cuidador y pueden abandonar rápidamente una orden para interesarse por un ruido, un objeto u otro animal.
La impulsividad es otro de los rasgos que puede aparecer. Saltar sobre las personas, salir corriendo cuando se abre una puerta o tener dificultades para permanecer quietos son algunos comportamientos que pueden observarse en estos casos. Estas señales, por sí solas, no significan que el animal tenga esta condición, ya que también pueden responder a su edad, temperamento o nivel de educación.
Cuando aparecen problemas en casa
Los perros con una actividad excesiva también pueden tener dificultades para aprender determinadas órdenes o trucos. La falta de concentración hace que las sesiones de entrenamiento resulten complicadas y que necesiten más tiempo para asimilar algunas pautas.
Otro comportamiento que merece atención son los accidentes dentro de casa. Un animal que no consigue controlar sus impulsos o que se distrae con facilidad puede hacer sus necesidades en lugares inadecuados. Sin embargo, este problema también puede estar relacionado con cuestiones médicas, estrés, cambios en la rutina o una educación insuficiente.
Algunos estudios han observado que ciertos rasgos relacionados con esta condición aparecen con mayor frecuencia en determinadas razas. Entre ellas se han señalado algunos terriers, border collies, pastores alemanes y otros perros especialmente activos.
La edad también puede influir. Los ejemplares jóvenes suelen tener más energía y dificultades para controlar sus impulsos que los adultos. Además, pasar demasiado tiempo solo o contar con poca estimulación física y mental puede favorecer comportamientos de inquietud.
Qué hacer si el comportamiento preocupa
Ante posibles señales, lo primero es revisar las necesidades básicas del animal. Un descanso suficiente, ejercicio adaptado, juegos de olfato, estimulación mental y sesiones de educación pueden ayudar a reducir la inquietud.
Si las conductas persisten, son muy intensas o interfieren en la convivencia, conviene acudir al veterinario. Antes de hablar de TDAH, es importante descartar problemas de salud, ansiedad, estrés u otras causas que puedan explicar el comportamiento.
En definitiva, reconocer estas señales no sirve para diagnosticar por cuenta propia TDAH, sino para detectar que el perro necesita una valoración adecuada y, posiblemente, cambios en su rutina.
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