Casi la mitad de las mujeres periodistas se autocensura por la violencia digital en 2025

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Mujeres periodistas que se autocensuran por protegerse

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La violencia en línea continúa dejando una huella profunda en el ejercicio del periodismo, especialmente entre las mujeres. En 2025, cerca del 45% de las mujeres periodistas reconocen haberse autocensurado en redes sociales, una cifra que supone un aumento del 50% respecto a 2020. Este fenómeno no se limita al ámbito digital: casi un 22% también admite haber restringido su trabajo profesional como consecuencia directa del acoso y la violencia en internet.

Estos datos proceden del informe ‘Punto de inflexión: Violencia digital - Impactos, manifestaciones y reparación en la era de la IA’, elaborado por ONU Mujeres y TheNerve y publicado con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa. El documento pone el foco en cómo las nuevas formas de agresión digital están condicionando la participación de las mujeres en la esfera pública.

Nuevas formas de violencia, más sofisticadas

El estudio evidencia que la violencia digital no solo aumenta en volumen, sino también en complejidad. Las mujeres periodistas y profesionales de los medios se enfrentan a ataques cada vez más organizados y tecnológicos. Entre los casos recogidos, un 12 % de defensoras de derechos humanos, periodistas y comunicadoras afirma haber sufrido la difusión no consentida de imágenes personales, incluidas fotografías íntimas o de carácter sexual.

Además, el avance de la inteligencia artificial ha introducido nuevas amenazas: el 6 % de las encuestadas asegura haber sido víctima de deepfakes, es decir, contenidos manipulados digitalmente que simulan ser reales. A esto se suma que casi una de cada tres ha recibido propuestas sexuales no solicitadas a través de mensajes digitales.

Lejos de ser hechos aislados, el informe subraya que muchos de estos ataques responden a estrategias deliberadas y coordinadas cuyo objetivo es desacreditar, intimidar y silenciar a las mujeres en espacios públicos.

Impacto directo en la libertad de expresión de las mujeres periodistas

Las consecuencias de este clima de hostilidad ya son visibles. El 41 % de las mujeres encuestadas reconoce autocensurarse en redes sociales para evitar convertirse en blanco de ataques, mientras que un 19 % admite aplicar esa autocensura en su trabajo profesional.

Este fenómeno plantea un problema de fondo: la violencia digital no solo afecta a las víctimas directas, sino que limita el derecho colectivo a una información diversa y plural. Cuando las mujeres periodistas reducen su voz por miedo, se empobrece el debate público.

Frente a esta situación, también se observa un incremento en la respuesta por parte de las afectadas. En 2025, el 22 % de las mujeres periodistas denunció casos de violencia digital ante la Policía, el doble que en 2020, cuando la cifra era del 11 %.

Asimismo, casi el 14 % está emprendiendo acciones legales contra agresores, intermediarios o incluso empleadores, frente al 8 % registrado cinco años antes. Este aumento refleja una mayor conciencia sobre la gravedad del problema y una exigencia más firme de responsabilidades.

El impacto de la violencia digital trasciende lo profesional y alcanza de lleno la salud de las víctimas. Según el informe, el 24,7 % de las mujeres periodistas y trabajadoras de medios ha sido diagnosticada con ansiedad o depresión como resultado de estas experiencias.

Además, cerca del 13 % afirma haber desarrollado trastorno de estrés postraumático (TEPT), lo que evidencia la intensidad del daño psicológico que pueden causar estos ataques.

El papel de la inteligencia artificial

Desde ONU Mujeres advierten que el avance de la inteligencia artificial está agravando el problema. Kalliopi Mingerou, jefa de la Sección para Eliminar la Violencia contra las Mujeres, señala que estas tecnologías hacen que el abuso sea “más sencillo y dañino”, contribuyendo a un contexto de retroceso democrático y aumento de la misoginia en entornos digitales.

Ante esta realidad, subraya la necesidad urgente de que leyes, plataformas y sistemas respondan con mayor rapidez y eficacia para frenar esta crisis.

Un estudio con respaldo internacional

El informe se enmarca dentro del programa ACT de ONU Mujeres, financiado por la Unión Europea, y ha contado con la colaboración de la Iniciativa de Integridad de la Información de TheNerve y la Universidad City St George’s de Londres. También han participado el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y la Unesco.

Este trabajo conjunto refuerza la dimensión global del problema que sufren las mujeres periodistas y la necesidad de abordarlo desde múltiples frentes, combinando investigación, políticas públicas y acción institucional.

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