Solo el 14 % de las ciudades respira aire limpio según los criterios de la OMS

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Vista de Calcuta, India, con aire contaminado

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La batalla por un aire limpio sigue siendo una asignatura pendiente para la gran mayoría de las ciudades del planeta. Apenas un 14 % de ellas lograron en 2025 cumplir con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre partículas finas (PM2,5), según la última edición del Informe Mundial de Calidad del Aire elaborado por la empresa suiza IQAir. El estudio, que analiza más de 40 000 estaciones de monitorización en 9 446 urbes de 143 países, ofrece una radiografía preocupante sobre el estado del aire que respiramos.

Asia meridional, epicentro de la polución y España en mitad de la tabla

Pakistán, Bangladesh y Tayikistán encabezan la lista de los países con mayor contaminación atmosférica del mundo. En Pakistán, las concentraciones medias anuales alcanzaron los 67,3 microgramos de PM2,5 por metro cúbico, seguidas muy de cerca por Bangladesh (66,1) y Tayikistán (57,3). Completan el top cinco Chad (53,6) y la República Democrática del Congo (50,2). Estas cifras superan con creces el umbral recomendado por la OMS, que fija un máximo de cinco microgramos anuales por metro cúbico.

En el extremo opuesto se encuentran unos pocos territorios que sí cumplen esa exigencia. Solo trece países o regiones, entre ellos Polinesia Francesa, Puerto Rico, Islandia, Andorra, Australia y Estonia, consiguieron mantenerse dentro de los límites saludables.

España ocupa el puesto 95 del ranking de 134 países y territorios, con una media de 9,1 microgramos por metro cúbico, un ligero incremento respecto al mínimo histórico alcanzado en 2024 (8,7). Aun así, el país se mantiene en los niveles más bajos desde 2018, cuando comenzó la serie estadística.

A nivel local, las diferencias son notables. Ourense encabezó el listado de ciudades españolas más contaminadas, con una media de 18,5 microgramos, seguida por Mollet del Vallès (14,7), Los Cortijillos (14,0), Mislata (12,9) y Alcalá de Guadaíra (12,8). En el extremo contrario, La Granja de San Ildefonso (3,4), Benicasim (3,5), Castellón de la Plana (3,7) y Pontevedra (4,1) se situaron entre las zonas urbanas con mejor calidad del aire.

India, sin aire limpio, domina el ranking de la contaminación

Entre las más de 9 000 ciudades analizadas, el podio de las urbes más contaminadas volvió a estar dominado por el sur de Asia. Loni, en India, lidera la clasificación con 112,5 microgramos por metro cúbico, lo que supone un aumento del 23 % respecto al año anterior. Le siguen Jotán, en China (109,6), y las también indias Byrnihat (101,1) y Delhi (99,6). Faisalabad, en Pakistán, completa el top cinco mundial con 98,8 microgramos.

En el lado opuesto de la escala del aire limpio, Nieuwoudtville (Sudáfrica) fue la ciudad con la mayor tasa de aire limpio del planeta, con apenas 1,0 microgramo por metro cúbico.

Los datos de IQAir reflejan que 2025 fue el segundo año consecutivo en el que ninguna ciudad del este de Asia logró cumplir las directrices de la OMS. En China, las concentraciones más elevadas se desplazaron hacia el oeste del país, una tendencia que preocupa a los expertos.

Europa mostró un panorama mixto: 23 naciones registraron incrementos en sus niveles de partículas finas, Suiza y Grecia, por ejemplo, vieron aumentos del 30 %, mientras que 18 experimentaron descensos, como Malta, donde la media se redujo un 24 %. A los tradicionales factores de contaminación industrial y urbana se sumaron problemas estacionales: la quema de leña durante el invierno, los incendios canadienses del verano y el polvo del Sahara agravaron la situación.

En América Latina y el Caribe, las noticias fueron más alentadoras respecto a la cantidad de aire limpio: de las ciudades monitoreadas, 208 mejoraron su calidad del aire, 95 empeoraron y nueve permanecieron sin cambios. Además, se incorporaron 13 urbes nuevas al registro. Oceanía se mantiene como una de las regiones más limpias del planeta, con el 61 % de sus ciudades dentro del límite recomendado. Sin embargo, el frío extremo en el invierno australiano de 2025 provocó repuntes puntuales de polución debido a un mayor uso de combustibles para calefacción.

Los incendios forestales fueron uno de los grandes protagonistas del deterioro global de la calidad del aire el pasado año. El informe subraya que las emisiones de biomasa en Europa y Canadá alcanzaron niveles récord, liberando 1 380 megatoneladas de carbono a la atmósfera. Canadá, de hecho, se convirtió por segunda vez en el país más contaminado de América del Norte, tras sufrir su segunda peor temporada de incendios registrada.

La importancia de los datos y la gestión activa

Más allá de las cifras, los autores del informe insisten en la necesidad de una vigilancia constante para medir cuánto aire limpio hay realmente. “La calidad del aire es un recurso frágil que requiere una gestión activa para proteger la salud pública”, recuerda Frank Hammes, director ejecutivo de IQAir Global. Subraya también la relevancia de la monitorización en tiempo real para que las comunidades puedan actuar y exigir políticas que reduzcan las emisiones.

Desde Greenpeace Internacional, el científico Aidan Farrow resume la situación como “una realidad de contrastes”: por un lado, una crisis de contaminación atmosférica sin precedentes; por otro, comunidades científicas y redes de datos cada vez más sólidas, dispuestas a enfrentarse al desafío.

El mensaje general del informe es claro: mientras 130 de los 143 países analizados superan aún los límites recomendados por la OMS, el acceso a datos abiertos y precisos es la herramienta más poderosa para exigir responsabilidad a los contaminadores y proteger el derecho universal a respirar un aire limpio.

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