El estrés en la infancia puede tener efectos duraderos en la salud, especialmente en el sistema digestivo. Diversas investigaciones indican que las experiencias adversas en etapas tempranas alteran la comunicación entre el cerebro y el intestino.
Durante la Navidad, los excesos alimentarios pueden causar molestias digestivas. Moderar raciones, comer despacio, hidratarse y mantener hábitos equilibrados ayuda a prevenir digestiones pesadas.