Endesa revoluciona la energía hidroeléctrica con su sistema de velocidad variable más eficiente incluso con menos agua

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Endesa prepara sus centrales hidroeléctricas para no malgastar agua

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Endesa ha dado un paso decisivo en el ámbito de la innovación energética con la implantación de un sistema avanzado que permite variar la velocidad de las turbinas en sus centrales hidroeléctricas. Este nuevo mecanismo, denominado “velocidad variable”, permite a las instalaciones seguir produciendo electricidad incluso en periodos de escasez de agua, un desafío cada vez más frecuente debido a los efectos del cambio climático y la reducción del caudal de los ríos.

La iniciativa supone un hito técnico y medioambiental dentro del compromiso de la compañía con una generación eléctrica más sostenible y eficiente. Según ha informado Endesa, este sistema ha sido ya implementado en tres centrales hidroeléctricas andaluzas, situadas en Begíjar (Jaén)Sierra de Güejar (Granada) y Castril (Granada).

Qué es el sistema de “velocidad variable”

El principio de funcionamiento de la “velocidad variable” puede compararse al de una bicicleta con diferentes marchas: un convertidor de frecuencia actúa como una caja de cambios que se instala entre el generador y el transformador, desacoplando la velocidad de rotación de la máquina respecto a la frecuencia de la red eléctrica.

Este desacoplamiento otorga a la turbina un mayor margen de maniobra, permitiendo ajustar su velocidad a las condiciones reales del agua disponible en cada momento. Gracias a esta flexibilidad, la turbina puede funcionar de forma óptima incluso cuando el caudal del río es menor que el previsto en el diseño original de la instalación.

El resultado es un aprovechamiento más inteligente del recurso hidráulico: se reduce el número de paradas y arranques del sistema, se prolonga la vida útil de los equipos y se mejora tanto la eficiencia como la cantidad total de energía generada.

Una inversión con respaldo europeo

El desarrollo de este sistema ha supuesto una inversión total de 3,7 millones de euros, de los cuales 1,3 millones han sido financiados por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dentro del marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia impulsado por la Unión Europea y financiado con fondos Next Generation EU.

El IDAE, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, tiene como objetivo fomentar la eficiencia energética y la reducción de emisiones en todos los sectores. En este contexto, el apoyo a la modernización de las centrales hidroeléctricas forma parte del esfuerzo estatal por acelerar la transición hacia un sistema eléctrico 100 % renovable y más resiliente frente a las variaciones climáticas.

Las tres instalaciones donde ya opera esta nueva tecnología son la central de Racioneros, en el municipio jiennense de Begíjar; Nuevo Castillo, en la Sierra de Güejar (Granada); y Nacimiento, en el término municipal de Castril (Granada). Todas ellas pertenecen a la red hidroeléctrica gestionada por Endesa en Andalucía, una región clave por su alta variabilidad hídrica y su papel en la generación de energía renovable.

La implementación ha sido acompañada por un trabajo de ingeniería avanzada, pruebas de rendimiento y coordinación con los equipos de operación y mantenimiento. Según la compañía, los resultados iniciales muestran aumentos significativos de eficiencia y disponibilidad operativa, lo que ha motivado a Endesa a estudiar su extensión a otras plantas del territorio nacional.

Hacia una hidroelectricidad más flexible y sostenible en Endesa

La hidroelectricidad, que representa alrededor del 15 % de la generación renovable en España, sigue siendo un pilar fundamental en la estrategia energética del país. Sin embargo, los últimos informes del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) advierten de una tendencia descendente en la disponibilidad de recursos hídricos, con un 20 % menos de aportaciones en cuencas estratégicas respecto al promedio histórico.

Ante este desafío, sistemas como el de “velocidad variable” se presentan como soluciones inteligentes para mantener la producción hidroeléctrica sin comprometer el equilibrio ambiental de los ríos. Además, permiten que las centrales actúen de forma más flexible dentro del sistema eléctrico, ajustando su operación a las necesidades de la red y contribuyendo a estabilizar la generación renovable en momentos de alta demanda o baja aportación solar y eólica.

Un ejemplo de tecnología al servicio del clima

Con este desarrollo, Endesa refuerza su apuesta por la innovación aplicada a la transición energética, alineada con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo de España. La compañía destaca que este tipo de soluciones no solo incrementan la eficiencia, sino que también reducen la huella de carbono y optimizan la gestión de un recurso tan escaso como el agua.

La experiencia andaluza abre la puerta a una nueva generación de centrales hidroeléctricas más inteligentes, adaptables y sostenibles, capaces de producir energía limpia incluso cuando la naturaleza impone límites. Endesa ya estudia la viabilidad de extender este sistema a otras cuencas hidrográficas del país, consolidando así un modelo de producción renovable más flexible y preparado para el futuro.

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