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La prevención y el diagnóstico precoz son las mejores armas para combatir la pérdida de visión. Bajo esta premisa, el hospital público Clínico San Carlos participa activamente en la campaña itinerante “Tu mirada nos importa, cuídala”. Esta iniciativa, dirigida a la población general, busca fomentar el cuidado de la salud visual y concienciar sobre la importancia de detectar a tiempo diversas enfermedades oculares de alta prevalencia que, de no ser tratadas, pueden comprometer gravemente la autonomía de las personas.
La campaña se desarrolla en una unidad móvil de grandes dimensiones instalada en los aledaños del hospital. En este espacio, los ciudadanos no solo reciben información detallada, sino que pueden someterse a revisiones oftalmológicas básicas. Además, la unidad cuenta con tecnología de vanguardia: unas gafas de realidad mixta que ofrecen una experiencia inmersiva. Gracias a ellas, los usuarios pueden simular y sentir de forma realista cómo afectan a la visión patologías como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), la retinopatía diabética o el glaucoma.
Sensibilización y diagnóstico temprano de las enfermedades oculares
El objetivo principal es educar sobre los factores de riesgo. El doctor Julián García-Feijoo, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico San Carlos, destaca la relevancia de controlar aspectos como la presión intraocular o la alta miopía. Según el especialista, el glaucoma es especialmente peligroso porque no suele presentar síntomas hasta estadios avanzados. Por ello, obtener un diagnóstico temprano es vital para disminuir la discapacidad visual, una prioridad absoluta cuando hablamos de enfermedades oculares crónicas.
La detección precoz no solo mejora el pronóstico, sino que permite aplicar tratamientos que frenan el avance de la ceguera. En este contexto, las revisiones periódicas se convierten en la herramienta fundamental para identificar signos que pasan inadvertidos para el paciente pero que son críticos para el oftalmólogo.
“Arco estéril”: innovación en el tratamiento de la DMAE
La DMAE es una de las afecciones más preocupantes, ya que daña la mácula, la zona central de la retina encargada de permitirnos leer o reconocer rostros. Para combatir su variante neovascular, el Clínico San Carlos realiza aproximadamente 13.500 inyecciones intravítreas al año. Este volumen refleja la magnitud del esfuerzo asistencial para frenar estas enfermedades oculares.
Para agilizar el proceso, el hospital ha implementado el concepto de “acto único”. Gracias a la habilitación de un “Arco estéril” en las propias consultas de Oftalmología, los pacientes pueden ser diagnosticados y recibir el tratamiento el mismo día. Este espacio garantiza una zona estéril donde administrar la inyección sin que el paciente deba desplazarse a un quirófano o realizar varias visitas, reduciendo esperas y evitando desplazamientos innecesarios, especialmente en personas mayores con movilidad reducida.
Este modelo de eficiencia cuenta además con la participación de los farmacéuticos hospitalarios, quienes aseguran la preparación, trazabilidad y seguridad de cada fármaco administrado. La apuesta por la investigación también es clave: en los últimos años, el centro ha reforzado su liderazgo desarrollando nueve ensayos clínicos sobre nuevas moléculas para tratar diversas enfermedades oculares de la retina, publicando hallazgos que abren nuevas puertas terapéuticas a nivel mundial.
Un referente nacional en tecnología y subespecialidades
El Hospital Clínico San Carlos no solo destaca por su cercanía al paciente, sino por disponer de la última tecnología diagnóstica. Su tomógrafo de coherencia óptica (OCT) es capaz de captar 200.000 escáneres por segundo, lo que permite que ningún signo clínico relevante pase desapercibido en el estudio de las enfermedades oculares.
El centro es referencia nacional (CSUR) en ámbitos tan complejos como el glaucoma congénito y la reconstrucción de la superficie ocular. Además, cuenta con la única unidad exclusiva a nivel internacional para el tratamiento de la coriorretinopatía serosa central, una patología que afecta a personas jóvenes en edad laboral y que es una de las causas más comunes de pérdida de agudeza visual, solo por detrás de la DMAE o la retinopatía diabética.
Finalmente, su labor en la población infantil es igualmente pionera. Mediante el uso de toxina botulínica para el estrabismo y ensayos clínicos combinados de colirio de atropina y lentes especiales, el hospital ha logrado disminuir la progresión de la miopía en niños y adolescentes. Con todas estas herramientas, el Clínico San Carlos reafirma su compromiso en la lucha contra las enfermedades oculares, combinando la excelencia investigadora con una atención humana y ágil.
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