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La mayoría de las empresas españolas registran bajos niveles de absentismo laboral, aunque un tercio reconoce un incremento desde la pandemia. Las grandes compañías e industrias siguen siendo las más afectadas, mientras que microempresas y comercio presentan incidencias mínimas, según el último informe de la Cámara de Comercio de España.
La situación del absentismo laboral en España
Según el último informe del Observatorio de Competitividad Empresarial de la Cámara de Comercio de España, la mayoría de las empresas españolas registran actualmente niveles bajos de absentismo laboral. De forma concreta, un 59 % de las compañías reporta que las ausencias laborales son mínimas, mientras que un 13,4 % identifica una incidencia moderada.
Por otro lado, un 27,6 % admite enfrentarse a una elevada frecuencia de faltas, lo que refleja un panorama diverso según el tamaño y sector de la organización de cara al absentismo laboral.
El análisis de la evolución desde la crisis del COVID-19 muestra una tendencia relativamente estable. Más de la mitad de las empresas (51,7 %) asegura que las ausencias se han mantenido constantes, un 33,5% percibe un aumento, y un 14,7 % indica una reducción. En este sentido, el absentismo laboral se ha consolidado como un fenómeno persistente en la mayoría de las organizaciones, aunque un tercio reconoce un repunte tras la pandemia.
Para José Luis Bonet, presidente de la Cámara de España, “las ausencias laborales afectan directamente a la productividad, al clima interno y a la competitividad de la empresa. Aunque las causas son múltiples, fomentar una cultura preventiva y un entorno de trabajo positivo permite anticipar problemas y mejorar el bienestar de los empleados”.
Diferencias por tamaño de empresa y sectores
El informe destaca que las grandes empresas son las más afectadas por este fenómeno. Las compañías con 250 o más empleados presentan niveles elevados de ausencias y un incremento notable desde la pandemia.
En contraste, las microempresas registran incidencias bajas, con una media de 2,01 en una escala de 1 a 5. Las grandes organizaciones alcanzan medias entre moderadas y altas (3,63), reflejando que el impacto de las faltas crece con el tamaño de la plantilla.
Por sectores, la industria es la que sufre un mayor nivel de ausencias, tanto en evolución (media de 3,58) como en incidencia actual (3,01). Le siguen construcción, otros servicios y, finalmente, comercio, donde el fenómeno es menos preocupante. Esto sugiere que ciertas actividades requieren una atención especial en la gestión del absentismo laboral para minimizar efectos negativos en la operativa.
Consecuencias en la operativa diaria
Las faltas laborales tienen un efecto directo en la carga de trabajo de los empleados restantes, señalado por el 60,6 % de las empresas. Otros impactos son retrasos en la atención al cliente (44,1 %) y el aumento de costes organizativos (43,1 %). La pérdida de productividad afecta al 40,6 % de las compañías, mientras que la alteración del clima laboral se percibe en un 27,9 % de los casos.
Según la Cámara, el absentismo laboral se atribuye principalmente a factores externos y a la desmotivación de determinados perfiles, más que a políticas internas. Este criterio se intensifica en empresas con altos niveles de ausencias, donde se perciben como más influyentes las causas estructurales.
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