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Un nuevo estudio revela que los daños que provoca el cambio climático en los océanos casi duplican el coste social del carbono. La degradación de arrecifes, la caída de la pesca y el impacto en infraestructuras costeras muestran que el mar, hasta ahora ignorado en los cálculos económicos, es clave para entender el verdadero precio del calentamiento global.
El impacto del océano en los costos del cambio climático
Durante años, los estudios sobre el cambio climático se centraron principalmente en los daños en tierra firme: pérdidas agrícolas, destrucción de infraestructuras y costos asociados a fenómenos extremos. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Nature Climate Change revela que los efectos en los océanos no pueden ignorarse. Cuando se incluyen los perjuicios marinos, los números cambian por completo y los cálculos económicos se disparan.
Antes de analizar los nuevos datos, conviene recordar qué es el coste social del carbono. Este indicador mide cuánto pierde la sociedad por cada tonelada de dióxido de carbono emitida. Gobiernos y empresas lo utilizan para decidir si resulta rentable invertir en reducir emisiones. Hasta ahora, el valor estimado se situaba en 43 euros por tonelada.
Con la incorporación de los daños al océano, esta cifra aumenta alrededor de 40 euros, elevando el coste total a 83 euros por tonelada, casi el doble de lo considerado previamente.
Los efectos en los ecosistemas marinos
El estudio, liderado por Bernardo Bastien-Olvera en el Instituto Scripps de Oceanografía, cuantifica por primera vez cómo el cambio climático afecta directamente al océano.
Entre los daños se incluyen la degradación de arrecifes de coral, la disminución de la pesca y los problemas en puertos e infraestructuras costeras, cada vez más vulnerables a tormentas e inundaciones. El aumento de la temperatura del agua altera su química y reduce su capacidad de oxigenación, afectando tanto a la biodiversidad como a la economía local.
El calentamiento oceánico también repercute en el valor nutricional de especies marinas clave. Los minerales, ácidos grasos omega-3 y proteínas pueden disminuir, con un efecto directo sobre las poblaciones que dependen del pescado para su alimentación. Esto incrementa riesgos de enfermedades y mortalidad, especialmente en regiones donde la dieta marina es fundamental.
El estudio no se limita a pérdidas económicas directas relacionadas con el cambio climático, sino que también incorpora conceptos como el valor de existencia, que refleja el beneficio psicológico y cultural de saber que los ecosistemas marinos se mantienen saludables. Conservación de arrecifes, manglares y biodiversidad no solo genera recursos, sino que protege servicios ecosistémicos esenciales para el bienestar humano.
Diferencias regionales y el coste social azul
Kate Ricke, especialista en economía del cambio climático, subraya que "proteger el medio ambiente puede exigir inversiones iniciales, pero comprender estas compensaciones es crucial". Este enfoque ha dado lugar al concepto de coste social azul, que integra los daños del cambio climático sobre los océanos y permite tomar decisiones más informadas sobre inversión y mitigación.
El informe también destaca que los impactos no serán uniformes: islas y economías pequeñas, altamente dependientes del pescado, sufrirán más, especialmente si el calentamiento reduce la calidad nutricional del marisco. Medir los efectos en números no resuelve el problema, pero lo hace visible y difícil de ignorar.
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