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La igualdad de género, un desafío aún pendiente en la economía española

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La economía española es machista

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En vísperas del Día Internacional de la Mujer, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, lanzó un mensaje claro: los avances en igualdad no pueden darse por garantizados ni considerarse una meta ya alcanzada. Durante su intervención en la mesa redonda “Mujer, crecimiento y competitividad”, organizada por su ministerio junto con la asociación ClosinGap, el ministro advirtió de que aún queda “una última milla” por recorrer para que la igualdad sea plena y real en el mercado laboral y la economía española.

En este encuentro, celebrado el pasado viernes, Cuerpo compartió espacio con representantes clave del ámbito empresarial: Antonio Huertas, presidente de Mapfre; Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB); Lucila García, directora general de ClosinGap; y Claudia Gómez, CEO de la ‘startup’ Senniors. Todos coincidieron en la necesidad de acelerar la reducción de las brechas de género, ya no solo como cuestión de justicia social, sino también como motor de productividad y competitividad económica.

El coste de la desigualdad en cifras dentro de la economía española

El ministro puso sobre la mesa un dato que invita a la reflexión: no aprovechar plenamente el talento femenino supone una pérdida del 17% del PIB. “No se trata de ir contra nadie”, señaló, “sino de aumentar el tamaño de la tarta que todos compartimos”. Con esta metáfora quiso subrayar que la inclusión de las mujeres en el empleo y en los puestos de liderazgo no es un juego de suma cero, sino una oportunidad para que toda la economía española crezca.

Cuerpo recordó además que el actual Ejecutivo “ha conseguido la igualdad real en los permisos de maternidad y paternidad”, al equipararlos en 16 semanas, pero advirtió de que aún hay camino pendiente en materia de corresponsabilidad doméstica. “Tenemos que recorrer esa última milla”, insistió, haciendo un llamamiento al compromiso de la sociedad en su conjunto.

Durante su intervención, el ministro mostró preocupación por la desconexión entre la percepción social y la realidad estadística. “Hay encuestas que indican que la mitad de la población cree que la igualdad ya está conseguida”, explicó, aunque esta no sea la situación real. En su opinión, el debate sobre la supuesta desventaja de los hombres en algunos ámbitos responde a “una narrativa reduccionista” que no se ajusta a los datos. El marco legal, añadió, es “adecuado”, pero es necesario aplicarlo de manera efectiva para producir cambios tangibles.

Más mujeres en los consejos, pero la alta dirección aún rezaga

Uno de los puntos clave del avance hacia la igualdad en la economía española, según Cuerpo, es mejorar no solo el acceso de las mujeres al empleo, sino también la calidad de los puestos que ocupan. Recordó que la nueva ley de paridad obliga a las empresas a garantizar que al menos el 40 % de sus consejos de administración estén formados por mujeres. Gracias a esta medida, 24 de las 35 compañías del IBEX ya cumplen con el requisito, aunque en la alta dirección, las mujeres apenas representan el 25 % de los cargos. “Queda todavía mucho espacio por recorrer”, reconoció el ministro.

Antonio Huertas, presidente de Mapfre, destacó que el sector asegurador ha sido históricamente intensivo en empleo femenino, aunque reconoció la persistencia de “ciertos techos de cristal” que limitan el ascenso a puestos directivos. En el caso de su empresa, más del 35 % de los cargos de dirección están hoy ocupados por mujeres. “La gran empresa lo tiene más fácil”, apuntó, “pero para las pymes y los autónomos la igualdad supone un reto mayor, y hay que tener en cuenta la realidad del tejido productivo español”.

Por su parte, Alejandra Kindelán, de la AEB, señaló que el 51,2 % de la plantilla del sector bancario está formada por mujeres, y un 43,4 % ocupan puestos de jefatura o gestión. Para ella, la clave del cambio pasa por la educación financiera: “Debería ser obligatoria en algún momento del recorrido escolar”, afirmó, subrayando que la formación económica es esencial para empoderar a las nuevas generaciones de mujeres dentro de la economía española.

La perspectiva de ClosinGap y las startups

Desde la asociación ClosinGap, Lucila García presentó un dato preocupante: el índice de paridad entre hombres y mujeres en España se sitúa en el 65,9 %, y si el ritmo actual no se acelera, harán falta 36 años para alcanzar la igualdad plena. “No podemos esperar tanto”, advirtió, abogando por alianzas público-privadas que movilicen recursos y apuesten por un liderazgo femenino más visible en la economía española.

La CEO de Senniors, Claudia Gómez, cerró el debate con una reflexión sobre el enfoque económico del tema: “La igualdad no es solo una cuestión social, es una agenda de competitividad”. En su opinión, integrar la igualdad en las estrategias empresariales no es un gesto simbólico, sino una ventaja competitiva capaz de mejorar la productividad, la innovación y el clima laboral.

Una llamada al compromiso colectivo

El encuentro concluyó con un mensaje unánime: el reto de la igualdad de género no está superado. A pesar de los avances legislativos y del creciente compromiso empresarial, el camino hacia una economía española verdaderamente inclusiva exige esfuerzo, conciencia y colaboración entre todos los actores sociales. Como resumió el ministro Cuerpo, la igualdad no debería ser un objetivo complicado, sino una consecuencia natural de una sociedad moderna y justa.

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