Greenpeace alerta que la energía nuclear sigue siendo peligrosa tras Chernóbil. La guerra y el clima aumentan riesgos, mientras se impulsa el cierre de centrales y la transición renovable.
En 1986 una explosión en la central nuclear de Chernóbil propagó una nube radioactiva en gran parte de lo que fue la Unión Soviética. Casi 8.4 millones de personas en los tres países fueron expuestas a la radiación.