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El eco del éxito de la película ‘Sorda’ en la última edición de los Premios Goya ha trascendido el ámbito estrictamente cinematográfico para situar nuevamente en primer plano una cuestión de fondo: el derecho efectivo de las personas sordas a disfrutar de la cultura en igualdad de condiciones. A raíz de la repercusión alcanzada por el filme, la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha vuelto a reclamar medidas concretas que garanticen la accesibilidad cultural plena en salas de cine y teatros de todo el país.
La organización considera que el reconocimiento artístico obtenido por la película constituye una ocasión inmejorable para reflexionar sobre las barreras que, a día de hoy, continúan limitando la participación cultural del colectivo. A pesar de los avances normativos y de la creciente sensibilización social, la CNSE advierte de que la oferta accesible sigue siendo insuficiente, especialmente en el caso de producciones españolas.
Un reconocimiento simbólico con mensaje por la accesibilidad cultural
Durante la gala de los Goya, tanto la actriz Miriam Garlo como el actor Álvaro Cervantes aprovecharon sus intervenciones para destacar la importancia de la accesibilidad cultural dentro del ámbito cinematográfico. Sus palabras fueron interpretadas por la CNSE como un gesto significativo que contribuye a dar visibilidad a una reivindicación histórica.
La entidad valoró positivamente que, en un escenario de máxima audiencia y proyección mediática, se pusiera el foco en la necesidad de derribar obstáculos que afectan a miles de personas sordas en España. Sin embargo, su presidente, Roberto Suárez, subrayó que la visibilidad simbólica debe ir acompañada de transformaciones estructurales.
En este sentido, defendió que el recorrido de ‘Sorda’ demuestra que la diversidad no solo es compatible con la excelencia artística, sino que la potencia. A su juicio, el reconocimiento obtenido por la película confirma que integrar distintas realidades y perspectivas enriquece el panorama cultural y amplía horizontes creativos.
Más allá del impacto puntual de una obra concreta, la CNSE insiste en que la accesibilidad cultural sigue siendo irregular y, en muchos casos, inexistente. Aunque la legislación española contempla medidas como el subtitulado y la incorporación de lengua de signos, la aplicación práctica dista de ser homogénea.
Según la organización, las personas sordas encuentran con frecuencia dificultades para acceder a proyecciones adaptadas o a funciones teatrales accesibles. En el caso de las producciones nacionales, la oferta es aún más limitada, lo que restringe las opciones culturales del colectivo y perpetúa una desigualdad estructural.
La entidad recalca que no se trata únicamente de añadir recursos técnicos de forma puntual, sino de consolidar una programación estable que garantice la accesibilidad cultural en todo el territorio. Solo así podrá hablarse de una verdadera igualdad de oportunidades en el acceso a la cultura.
Un respaldo legal amplio, pero insuficiente en la práctica
La CNSE recuerda que el derecho a la cultura de las personas sordas está respaldado por un sólido marco normativo. Entre las normas que amparan este derecho figuran la Constitución española, la Ley 27/2007 que reconoce las lenguas de signos, la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, la Ley del Cine, la Ley 15/2022 de igualdad de trato y la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
En particular, la Ley del Cine contempla la obligación de promover el subtitulado y la lengua de signos en las producciones audiovisuales. Sin embargo, la CNSE denuncia que estas previsiones legales no siempre se traducen en una oferta real y constante. La brecha entre la normativa y su aplicación efectiva sigue siendo, según la entidad, uno de los principales desafíos.
La cultura sorda como patrimonio inmaterial
Desde 2024, la cultura sorda y la lengua de signos cuentan además con el reconocimiento oficial como patrimonio cultural inmaterial en España. Este hito implica un compromiso institucional para su protección, preservación y difusión.
Para la CNSE, este reconocimiento no debe limitarse a un gesto simbólico. Roberto Suárez ha defendido que es necesario impulsar decididamente la creación audiovisual y escénica en lengua de signos y asegurar su presencia en los circuitos comerciales habituales. El objetivo, explica, no es solo conservar esta riqueza cultural, sino compartirla con el conjunto de la sociedad.
La promoción de proyectos liderados por profesionales sordos forma parte esencial de esta estrategia. La organización considera que favorecer su participación activa en la industria cultural no solo amplía la diversidad creativa, sino que contribuye a generar referentes y a fortalecer el tejido del sector y fomentar la accesibilidad cultural.
Una oportunidad para avanzar hacia un modelo inclusivo
El impacto social alcanzado por ‘Sorda’ abre, en opinión de la CNSE, una ventana de oportunidad para consolidar un modelo cultural verdaderamente inclusivo. La entidad ha instado tanto a las administraciones públicas como a la industria audiovisual y escénica a asumir un compromiso sostenido con la accesibilidad cultural.
La petición pasa por establecer una programación accesible estable en todo el país y por fomentar la creación artística impulsada por profesionales sordos. Solo mediante una planificación continuada, y no a través de acciones aisladas, será posible garantizar que las personas sordas participen plenamente en la vida cultural.
En palabras de la organización, cuando se eliminan las barreras y se abren espacios de participación, el talento aflora con naturalidad. El éxito de ‘Sorda’ se convierte así no solo en un logro artístico, sino en un recordatorio de que la inclusión no es una concesión, sino un derecho y una oportunidad para enriquecer la cultura común.
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