El estudio muestra que la sostenibilidad y la reducción del desperdicio alimentario se han convertido en factores clave para los consumidores españoles, que incluso cambiarían de supermercado por empresas más responsables.
La nueva Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario entra en vigor el 3 de abril de 2026 y obliga a las empresas de la cadena alimentaria a reducir el desperdicio mediante una mejor planificación, control de stock y donación de excedentes.
El desperdicio alimentario se dispara en las fiestas. Un informe revela que uno de cada cuatro hogares desecha comida de las cenas navideñas por falta de planificación y compras excesivas, generando un impacto económico y ambiental innecesario.
Para facilitar la adaptación, nace NODA (No Desperdicio Alimentario), una solución digital que automatiza y simplifica la creación de los planes exigidos por la ley.