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Más de la mitad de las especies reproductoras de Santander han visto reducir su territorio en las últimas dos décadas. La expansión urbana y la pérdida de hábitats tradicionales amenazan a las aves nidificantes y a otros animales reproductores, especialmente en la campiña periurbana, que se mantiene como refugio clave de biodiversidad en el municipio.
Retroceso de la fauna reproductora en Santander
La biodiversidad reproductora de Santander atraviesa un momento delicado: más de la mitad de las especies que anidan en el municipio han visto reducir su territorio en apenas veinte años.
Los datos del reciente Atlas de la Fauna Reproductora confirman que las zonas periurbanas concentran la mayor diversidad, aunque también son las más amenazadas por la expansión urbana y el abandono de los usos agrícolas tradicionales.
Este atlas se elaboró tras cientos de horas de trabajo de campo, combinando recorridos a pie y censos sistemáticos. La comparación con estudios previos revela que el retroceso no es general, pero sí significativo en especies vinculadas a ambientes abiertos y seminaturales, como praderas, setos y campos de cultivo.
Zonas clave para la reproducción
Las áreas de campiña periurbana, especialmente en Cueto, San Román y Peñacastillo, se mantienen como refugios esenciales. En estos espacios todavía operan prácticas tradicionales, como el pastoreo y la siega, que generan un mosaico de hábitats favorables.
Gracias a esta estructura, algunas aves como el zarcero políglota, la curruca cabecinegra o la golondrina común encuentran recursos para reproducirse.
Por otro lado, los bosques y áreas arboladas también albergan una variedad notable de fauna, incluyendo depredadores y pequeños paseriformes. Entre ellos destacan especies como el gavilán común, el alcotán o el herrerillo, que dependen de estos ecosistemas para anidar y alimentarse.
Principales amenazas
El crecimiento urbano y el abandono de prácticas agrícolas tradicionales son las causas principales del retroceso. Los nuevos edificios, carreteras y áreas industriales reducen los espacios naturales, mientras que la desaparición de setos y praderas disminuye la disponibilidad de refugios y alimento.
Esto ha afectado especialmente a especies que antes eran frecuentes, como el bisbita campestre o el gorrión molinero, que han dejado de reproducirse en algunas zonas.
Además, la urbanización introduce riesgos indirectos: contaminación lumínica, depredadores asociados a entornos humanos y la fragmentación de los hábitats, que dificultan la dispersión y la reproducción de la fauna local.
Importancia del conocimiento y la acción en muchas especies
Conocer el estado de conservación de la fauna reproductora permite tomar decisiones informadas sobre planificación urbana y medidas de protección. Por ejemplo, identificar nidos en edificios antes de realizar obras o mantener árboles grandes en entornos urbanos puede favorecer la reproducción como el autillo europeo.
El atlas también proporciona datos precisos para la evaluación de impactos y la creación de corredores ecológicos que conecten espacios naturales dentro de la ciudad. Esta estrategia es fundamental para que la biodiversidad pueda mantenerse y adaptarse a los cambios provocados por la expansión humana.
En general, el retroceso de las aves nidificantes y de otros animales reproductores en Santander tras 20 años de urbanización es un recordatorio del impacto de la actividad humana sobre la biodiversidad local. Proteger y reconectar los espacios verdes es esencial para garantizar la supervivencia de estas especies, permitiendo que los ecosistemas urbanos sigan siendo habitables y diversos.
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