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Alrededor de 50.000 especies silvestres de animales y plantas satisfacen hoy las necesidades de miles de millones de personas en todo el mundo. Tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, la naturaleza provee alimento, energía, materiales, medicinas y recreación. Sin embargo, este equilibrio se encuentra en una situación crítica. Naciones Unidas ha aportado este dato coincidiendo con el Día Mundial de la Vida Silvestre, que se celebró el 3 de marzo.
Esta efeméride conmemora el aniversario de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un acuerdo adoptado en 1973 para garantizar que el comercio no ponga en riesgo la supervivencia de la flora y las distintas especies de animales. El lema de este año, ‘Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia’, pone el foco en las arquitectas anónimas del planeta, aunque sin olvidar la interdependencia con la fauna.
Conservación de plantas y diversas especies de animales para la salud
El papel de la flora es fundamental para el mantenimiento de la salud humana y el patrimonio cultural. Según la ONU, una de cada cinco personas en el planeta depende directamente de las plantas silvestres, algas y hongos para su alimentación y obtención de ingresos. No obstante, las crecientes presiones del cambio climático y la sobreexplotación están mermando la capacidad de regeneración de estos ecosistemas, afectando colateralmente a las especies de animales que dependen de ellos para su hábitat.
Aproximadamente un 9 % de las plantas utilizadas globalmente con fines medicinales y aromáticos se consideran en peligro de extinción. En los países en desarrollo, la dependencia es aún más acuciante: entre el 70 % y el 95 % de la población confía en la medicina tradicional para su atención primaria. La pérdida de estas plantas no solo borra siglos de conocimiento indígena, sino que altera la cadena trófica de múltiples especies de animales, rompiendo el equilibrio ecológico de regiones enteras.
El mensaje de Guterres sobre las especies de animales y la flora
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha sido contundente en su mensaje con motivo de esta jornada. Subraya que la actividad humana ha empujado a millones de especies de animales al borde de la extinción, una realidad que suele acaparar los titulares. Sin embargo, Guterres advierte que prestamos mucha menos atención a las plantas, a las que define como las "arquitectas anónimas del planeta".
“La flora sustenta economías, favorece la salud humana y sostiene casi todas las demás formas de vida”, indica el secretario general. En su intervención, recalcó que las especies terapéuticas son vitales tanto para la medicina tradicional como para la moderna. Estas plantas estabilizan los suelos y representan el conocimiento ancestral de comunidades locales que han custodiado los ecosistemas. Si estas plantas desaparecen, el refugio y alimento para miles de animales desaparece con ellas, acelerando el colapso de la biodiversidad global.
Un patrimonio amenazado por la crisis climática
Guterres alerta de que este patrimonio vivo está bajo una amenaza sin precedentes. La crisis climática, la destrucción de hábitats y el comercio ilegal están acelerando la desaparición de miles de vegetales, lo que pone en peligro la ecología y los ingresos de comunidades vulnerables. Al proteger la flora, se protege también el entorno necesario para que las especies de animales puedan prosperar en libertad, lejos de las listas de peligro crítico de la CITES.
El secretario general insta a todos los países a convertirse en "guardianes de los bienes comunes globales". La meta es asegurar que los ecosistemas que han sanado a la humanidad durante milenios sigan sosteniendo a las futuras generaciones. La cooperación internacional es, por tanto, el único camino para frenar la sobreexplotación y garantizar que el uso de los recursos silvestres sea sostenible y respetuoso con todas las formas de vida.
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