El retroceso de la igualdad en la Generación Z: los jóvenes vuelven a posturas conservadoras

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Foto de archivo de una pareja paseando por la calle.

Lectura fácil

La sociología se enfrenta a una paradoja que desafía la narrativa de progreso lineal. Mientras España celebra avances legislativos como la reforma del Artículo 49 o la transparencia salarial, los datos internacionales arrojan una sombra de duda sobre el relevo generacional. Según informes recientes, cerca de un tercio de los hombres de la Generación Z considera que la mujer debe obedecer a su esposo, una cifra que choca frontalmente con la percepción de sus compañeras de generación y que supera, en algunos casos, las opiniones de los Millennials.

a gran divergencia de género

A diferencia de generaciones anteriores, donde hombres y mujeres solían evolucionar ideológicamente a un ritmo similar, la Generación Z está experimentando una polarización sin precedentes. Mientras que las mujeres jóvenes son el grupo más progresista y feminista de la historia, una parte considerable de los varones está virando hacia posiciones nostálgicas de roles tradicionales.

Este fenómeno no ocurre en el vacío. En un mundo donde el 26 % de los trabajadores sufre estrés laboral y la incertidumbre económica es constante, algunos jóvenes varones perciben la lucha por la igualdad como un juego de "suma cero" donde sienten que pierden privilegios o identidad. Al igual que el 42 % de las mujeres no se sienten seguras caminando solas, muchos hombres jóvenes expresan una "inseguridad identitaria" que canalizan hacia estructuras familiares jerárquicas del pasado.

El papel del algoritmo y la "Manosfera"

En 2026, no se puede explicar este retroceso sin mirar a las pantallas. El auge de contenidos que glorifican la hipermasculinidad y los roles de género rígidos en redes sociales como TikTok o Twitch ha creado cámaras de eco potentes. Estos contenidos ofrecen respuestas simples a problemas complejos de autoestima y éxito social, atrayendo a ese 30 % de jóvenes que se sienten desconectados del discurso feminista dominante.

El discurso en redes a menudo carece de etiquetas de advertencia sobre la desinformación de género. La diversidad debe mirarse sin miedo, pero también con espíritu crítico. La "obediencia" es un concepto que atenta contra la base de la convivencia democrática y la igualdad real que España busca consolidar.

Un desafío para el liderazgo intergeneracional

Este cisma de valores representa un reto para las empresas y la política. Con el 81 % de las empresas planeando contratar más profesionales en 2026, la convivencia en los entornos laborales de jóvenes con visiones tan opuestas sobre la autoridad y el género puede generar fricciones. No es solo un debate de redes sociales; es un debate que afecta a cómo se trabaja en equipo, cómo se lidera y cómo se entiende la corresponsabilidad.

La sociedad debe encontrar la forma de reintegrar a estos jóvenes en un consenso de igualdad sin que se sientan excluidos, pero sin ceder en los derechos humanos fundamentales. La educación y el liderazgo intergeneracional son las herramientas para demostrar que la igualdad no es una amenaza, sino el único camino hacia una sostenibilidad social real.

Así las cosas, el hecho de que un tercio de los hombres Generación Z mantenga visiones anacrónicas sobre la pareja es una señal de alerta. El progreso no está garantizado por el simple paso del tiempo; se construye día a día en las aulas, en los hogares y en la cultura digital.

El 2026 nos recuerda que la batalla por la igualdad también se libra en el corazón y la mente de quienes heredarán el futuro.

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