El temporal y las personas con discapacidad: recomendaciones clave de Fundación ONCE

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El temporal y las personas con discapacidad

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Las fuertes lluvias, el viento constante y las inundaciones que se están registrando en distintos puntos de España por el temporal están generando complicaciones en la vida diaria de miles de ciudadanos. Calles anegadas, viviendas afectadas y problemas de movilidad son solo algunas de las consecuencias de este episodio meteorológico adverso. Ante esta situación, la Fundación ONCE ha querido lanzar un mensaje claro a la sociedad y a los equipos de emergencia: las personas con discapacidad necesitan una atención específica durante este tipo de crisis.

Aunque un temporal impacta en toda la población, desde la entidad recuerdan que las consecuencias pueden ser especialmente graves para quienes viven con algún tipo de discapacidad. Según advierten, las inundaciones pueden afectar de forma desproporcionada a estas personas, principalmente porque su evacuación suele resultar más compleja y requiere recursos adicionales y protocolos adaptados.

Dificultades añadidas durante una evacuación

En una emergencia dada por un temporal inesperado como una inundación, cada minuto cuenta, y las personas con discapacidad pueden encontrarse con barreras extra que dificultan su seguridad. Por ejemplo, quienes utilizan silla de ruedas pueden quedarse atrapados en zonas inaccesibles o tener problemas para subir a lugares elevados como tejados o azoteas, espacios a los que a veces se recurre para evitar el avance del agua.

Sin embargo, las dificultades no se limitan únicamente a la movilidad. Las personas con discapacidad auditiva también pueden sufrir consecuencias directas debido al temporal. Las lluvias intensas, el viento fuerte o la presencia de escombros pueden dañar audífonos y otros dispositivos esenciales para la comunicación. Esto puede provocar incomunicación en momentos críticos, complicando aún más la respuesta ante la emergencia.

Desde la Fundación ONCE subrayan que comprender estas realidades es fundamental para ofrecer una ayuda eficaz y respetuosa. Las situaciones de crisis requieren rapidez, pero también sensibilidad y conocimiento sobre las necesidades particulares de cada persona.

Recomendaciones básicas para ayudar correctamente en casos de temporal y otras emergencias

Con el objetivo de mejorar la atención durante episodios que el temporal deja como las inundaciones, la Fundación ONCE ha compartido una serie de recomendaciones dirigidas tanto a la ciudadanía como a los equipos de rescate. Una de las claves es recordar que la discapacidad no siempre es visible a simple vista. Si alguien no actúa como se espera en una situación de peligro, es importante considerar que puede tener algún tipo de limitación que requiera una comunicación o asistencia diferente.

También se aconseja hablar con naturalidad y en un tono normal, evitando infantilizar o exagerar el lenguaje. En el caso de personas con discapacidad auditiva, resulta fundamental comunicarse de frente, con la cara visible y sin obstáculos que dificulten la lectura labial.

Otra recomendación esencial es preguntar directamente a la persona cómo se le puede ayudar siempre que la situación lo permita. Nadie mejor que ella conoce sus propias necesidades y limitaciones. Si fuera necesario cargarla o trasladarla físicamente, es imprescindible consultar antes qué partes del cuerpo requieren mayor cuidado para evitar lesiones.

La entidad recuerda que ofrecer apoyo durante una emergencia como un temporal o cualquier otra situación puede ser complicado incluso para profesionales experimentados. Por eso, actuar sin información o sin preguntar puede generar riesgos adicionales. La formación específica en atención a personas con discapacidad se convierte así en una herramienta clave para reducir errores y mejorar la eficacia de las intervenciones.

Protocolos y pautas para una atención más inclusiva

Existen ya documentos y protocolos diseñados para orientar la actuación en este tipo de situaciones. Entre ellos destaca una guía elaborada por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias en colaboración con el Centro del Subtitulado y la Audiodescripción (CESyA) y el Real Patronato sobre Discapacidad. Estas recomendaciones buscan promover una respuesta coordinada y adaptada a las necesidades reales de la población.

Además de las indicaciones básicas mencionadas anteriormente, se proponen otras pautas prácticas. Por ejemplo, es importante ofrecer instrucciones claras y fáciles de entender, evitando tecnicismos o mensajes confusos. También se recomienda comprobar siempre que la persona ha comprendido lo que se le ha explicado antes de continuar con la evacuación.

En el caso de personas ciegas, se aconseja ofrecer el brazo y preguntar de qué manera prefieren ser guiadas. La seguridad debe ser una prioridad constante, procurando no dejar solas a las personas con discapacidad en ningún momento durante la emergencia.

Asimismo, se insiste en la importancia de evacuar a las personas junto a sus animales de asistencia y productos de apoyo, ya que forman parte esencial de su autonomía. Por ejemplo, cuando se trata de una persona ciega con perro guía, lo más adecuado es que sea ella misma quien sostenga al animal durante el traslado. En situaciones que impliquen sillas de ruedas eléctricas u otros dispositivos técnicos, es recomendable preguntar al usuario cómo protegerlos del agua o manipularlos sin causar daños.

Formación y concienciación: claves para salvar vidas

La Fundación ONCE destaca que la preparación previa puede marcar la diferencia entre una evacuación segura y una intervención fallida. Por ello, insisten en la necesidad de reforzar la formación de los equipos de rescate en materia de discapacidad, así como en sensibilizar al conjunto de la sociedad.

Las inundaciones y el temporal seguirán siendo fenómenos recurrentes, por lo que avanzar hacia una respuesta inclusiva se convierte en una responsabilidad colectiva. Entender las necesidades específicas de cada persona, comunicarse con respeto y actuar con conocimiento son pasos esenciales para proteger a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

En definitiva, el mensaje principal es claro: la atención inclusiva no es un añadido opcional, sino una parte imprescindible de cualquier protocolo de emergencia. Solo a través de la preparación, la empatía y la colaboración entre instituciones y ciudadanía será posible afrontar las crisis climáticas garantizando la seguridad de todas las personas.

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