Estudios recientes muestran que mapaches y coyotes que viven en ciudades están desarrollando cambios físicos y de comportamiento similares a los observados en animales domesticados.
Alimentar mapaches salvajes según se ve en redes sociales es peligroso, ya que puede volverlos agresivos. La bióloga Jeannine Fleegle advierte sobre los riesgos y destaca que esto genera conflictos con vecinos.