España está cambiando su enfoque sobre el agua: pasa de tratar la sequía como un problema puntual a abordarla como un reto estructural mediante la seguridad hídrica.
Los Sistemas de Información Geográfica (GIS) están revolucionando la gestión hídrica al permitir analizar en mapas quién utiliza el agua, dónde y con qué intensidad.
El EEB advierte que la revisión de la Directiva Marco del Agua prevista para 2026 podría aumentar los riesgos de contaminación y los costes sanitarios si se reducen los estándares ambientales.
El planeta ha entrado en bancarrota hídrica global, una etapa en la que los recursos de agua dulce están tan dañados que muchos ya no podrán recuperarse.