Un tercio del suelo del planeta está degradado según alerta la ONU

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Hoja de una planta naciendo del suelo

Lectura fácil

Caminamos sobre él, construimos encima y lo damos por sentado, pero el suelo es probablemente el recurso natural más infravalorado y vital para nuestra supervivencia. Es la piel viva del planeta. Sin embargo, esta piel está enferma.

Según los datos difundidos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y recogidos por la agencia Servimedia, un tercio de la superficie terrestre del planeta ya está degradada. Esta cifra, lejos de ser un mero dato geológico, representa una amenaza directa y presente para el futuro de la humanidad, equiparable en gravedad a la crisis climática o la pérdida de biodiversidad.

La degradación del suelo no es un proceso espectacular como un incendio o un huracán; es una crisis silenciosa. Ocurre lentamente a través de la erosión, el agotamiento de nutrientes, la acidificación, la salinización o la compactación química. Cuando nos damos cuenta, la tierra que antes era fértil se ha convertido en polvo estéril. La ONU advierte que, si no cambiamos radicalmente nuestra forma de gestionar este recurso, podríamos perder la capacidad de cultivar alimentos suficientes para una población creciente a mediados de siglo.

Sin suelo no hay comida, la amenaza a la despensa global

El dato fundamental que debemos recordar es este: el 95 % de nuestros alimentos se produce directa o indirectamente en los suelos. Ya sea el trigo del pan, la fruta o el pasto que alimenta al ganado, todo empieza en la tierra. Un suelo degradado es un terreno que produce menos y peor.

La pérdida de nutrientes en el terreno tiene un efecto directo en nuestra salud, conocido como "hambre oculta". Las frutas y verduras que comemos hoy tienen, en muchos casos, menos vitaminas y minerales que las de hace 50 años porque la tierra de la cual que se nutre está agotada. Además, la erosión se lleva la capa superficial, la más rica en materia orgánica, reduciendo la productividad agrícola hasta en un 50 % en algunas regiones. Esto obliga a los agricultores a usar más fertilizantes químicos, lo que a su vez contamina los acuíferos y degrada aún más la tierra a largo plazo, creando un círculo vicioso de dependencia y destrucción.

El aliado olvidado contra el cambio climático

Pero el suelo hace mucho más que darnos de comer. Es un actor protagonista en la regulación del clima. Los suelos sanos son el mayor almacén de carbono terrestre, conteniendo más carbono que la atmósfera y toda la vegetación del planeta juntas.

Cuando maltratamos el terreno (mediante la deforestación, el arado excesivo o la urbanización), rompemos su estructura y liberamos ese carbono almacenado a la atmósfera en forma de CO2, acelerando el calentamiento global. Por el contrario, restaurar los suelos degradados mediante prácticas de agricultura regenerativa permite "secuestrar" carbono de nuevo. La ONU subraya que cuidar la tierra es una de las soluciones más baratas y efectivas para mitigar el cambio climático. Un suelo sano actúa como una esponja: retiene agua, previene inundaciones y resiste mejor a las sequías, protegiéndonos de los eventos climáticos extremos.

Un recurso no renovable a escala humana

El problema de fondo es que tratamos el suelo como si fuera infinito, pero técnicamente es un recurso no renovable. La naturaleza tarda hasta 1.000 años en formar un solo centímetro de tierra fértil, pero nosotros podemos destruirlo en cuestión de minutos con maquinaria pesada o malas prácticas.

El informe insta a una acción global inmediata. Se necesita detener la sellado de suelos (cubrirlos de cemento y asfalto) en las ciudades y promover prácticas agrícolas sostenibles que devuelvan materia orgánica a la tierra. La rotación de cultivos, el uso de cubiertas vegetales y la reducción de químicos son pasos imprescindibles.

La conclusión de la ONU es clara: la salud del suelo y la salud humana son una y la misma. No podemos estar sanos en un planeta enfermo. Recuperar ese tercio de tierra degradada no es solo una tarea de jardinería global, es la única póliza de seguro viable para garantizar que las futuras generaciones tengan qué comer y dónde vivir.

Añadir nuevo comentario