Durante el invierno, los ojos tienden a llorar más debido al frío, el viento y el uso de calefacciones, que reducen la humedad y favorecen la sequedad ocular.
Llorar no es otra cosa que una respuesta natural a las emociones que experimentamos. Puede ser de alegría, tristeza o rabia, pero lo que si debes tener claro es que hacerlo tiene múltiples beneficios para la salud.
La medicina y la tecnología son dos elementos innovadores que cada vez están más avanzados. De hecho, un estudio científico ha demostrado cómo el análisis de las lágrimas puede ayudar a la detección precoz de las enfermedades.