La edad media para congelar óvulos baja de 38 a 35 años y los expertos piden abordar las causas del retraso de la maternidad

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
La maternidad se retrasa

Lectura fácil

La edad para congelar óvulos en España ha bajado de 38 a 35 años, un reflejo del retraso sostenido de la maternidad en el país. Mientras más mujeres esperan para ser madres, los expertos advierten que la preservación de ovocitos no debe sustituir la atención a las causas sociales y económicas que posponen la gestación.

Descenso en la natalidad y cambio de hábitos reproductivos

En 2024, España registró el nacimiento de 318.005 bebés, marcando la cifra más baja desde 1941 y reflejando una caída del 25 % en la última década. Entre estos nacimientos, el 39 % corresponden a madres mayores de 35 años, edad considerada clave para la fertilidad femenina.

Esta situación coincide con un fenómeno creciente: la edad media para congelar óvulos por motivos no médicos ha disminuido de 38 a 35 años, según datos de Dexeus Mujer.

Sin embargo, los especialistas insisten en que “sería más seguro analizar las causas del retraso de la maternidad” antes de depender de la preservación ovárica.

Retraso en la primera gestación

El calendario reproductivo español ha cambiado notablemente. Actualmente, más del 10 % de los partos corresponden a mujeres mayores de 40 años, superando a las menores de 25, que representan apenas el 9,8 %.

El Instituto Bernabeu señala que mientras en 1980 la edad media del primer hijo era de 25,6 años, hoy se sitúa en 32,6 años, o 33,2 si solo se consideran las españolas. Este cambio refleja el aplazamiento sostenido de la maternidad, influido por factores sociales, económicos y culturales que condicionan las decisiones de las parejas.

Factores que retrasan la maternidad

España se encuentra entre los países europeos con mayor edad al tener el primer hijo. Según el doctor Jordi Suñol, director médico del Instituto Bernabeu, muchas mujeres posponen la maternidad para alcanzar estabilidad laboral y económica. Además, el deseo de disfrutar un periodo de vida más libre, dedicado a viajes, formación o experiencias personales, contribuye a este aplazamiento.

Ante estas circunstancias de la maternidad, la vitrificación de óvulos aparece como una estrategia para mantener la fertilidad mientras la calidad ovárica sigue siendo óptima.

Preservación de la fertilidad

Los avances médicos han incrementado la seguridad y eficacia de la congelación de óvulos. La información disponible sobre la influencia de la edad en la calidad ovocitaria ha aumentado la concienciación, haciendo que muchas mujeres consideren preservar sus óvulos antes. No obstante, estos procedimientos requieren intervenciones complejas y costosas.

En España, el coste medio de la vitrificación varía entre 2.000 y 4.000 euros, a lo que se suman la medicación, la carga física y la inversión emocional.

Desde un punto de vista biológico, se recomienda preservar la fertilidad a partir de los 23 años, siendo ideal entre los 30 y 34. A los 35, la cantidad y calidad de los óvulos comienza a descender de manera más evidente.

El éxito del procedimiento depende del número de ovocitos vitrificados: antes de los 35, alrededor de 15 óvulos permiten una probabilidad del 80 % de lograr un embarazo futuro.

A pesar de su popularización, la congelación de óvulos no debe considerarse una solución estructural al retraso de la maternidad. La tecnología aumenta la probabilidad de gestación tardía, pero no garantiza el embarazo.

Los expertos destacan la necesidad de abordar los factores que condicionan la decisión de ser madre, como la precariedad laboral, dificultades para conciliar, inestabilidad económica y problemas de vivienda.

Añadir nuevo comentario