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Cada año, miles de mujeres con cáncer enfrentan no solo los efectos físicos de la enfermedad, sino también un impacto profundo en su autoestima y su imagen personal. El programa internacional “Ponte guapa, te sentirás mejor”, desarrollado en España por la Fundación Stanpa, ofrece talleres de cuidado de la piel y maquillaje que ayudan a recuperar la confianza, fortalecer la resiliencia y devolver la sonrisa frente al espejo.
La importancia de cuidar la imagen durante un tratamiento
Cada año, alrededor de 130.000 mujeres en España reciben un diagnóstico de cáncer, según datos de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN). Más allá del impacto físico, esta situación afecta la manera en que las pacientes perciben su cuerpo y su identidad personal.
La autoestima puede verse seriamente afectada por los efectos secundarios de la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía, generando cambios visibles que alteran la relación con su propia imagen.
María Muñoz, directora de la Fundación Stanpa, explica que “los tratamientos oncológicos tienen consecuencias directas en la forma en que las pacientes se ven y se sienten frente a los demás”.
En ese contexto, el programa internacional ‘Ponte guapa, te sentirás mejor’ se ha consolidado como una herramienta clave para mejorar el bienestar emocional de las mujeres con cáncer.
Un programa consolidado en hospitales
Desde hace más de doce años, la Fundación desarrolla este proyecto en más de 80 hospitales públicos de toda España. En cada centro, el cuidado de la piel y el maquillaje se utilizan como herramientas de acompañamiento emocional, siempre adaptadas al entorno sanitario. María Muñoz señala que “más de 17.000 personas —en su mayoría mujeres— han participado en los talleres, beneficiándose de un espacio seguro y motivador”.
En cada sesión, mujeres y voluntarias expertas en cosmética enseñan a las pacientes a cuidar su piel sensible, recuperar cejas o suavizar los efectos visibles de los tratamientos. Todo se realiza con un enfoque personalizado, respetuoso y empático.
“El objetivo es ofrecer recursos para que cada persona pueda afrontar la enfermedad de la mejor manera posible”, agrega María. La cosmética, en este sentido, no solo ayuda a mejorar la apariencia, sino que les permite recuperar el control sobre cómo quieren mostrarse al mundo.
El valor del acompañamiento emocional
Para Juan Matji, presidente de Cantabria Labs y patrono del programa, apoyar esta iniciativa es “estar al lado de quienes más lo necesitan, generando un impacto real en su bienestar emocional y psicológico”. Desde L’Oréal Groupe, Cristina Vaquero, responsable de Sostenibilidad y Comunidades en España, coincide: “Restaurar la imagen personal es ayudar a restaurar la identidad y la autoestima en un momento de gran vulnerabilidad. La belleza puede ser una herramienta terapéutica”.
Este enfoque hace que la imagen personal deje de ser un tema superficial para convertirse en un componente importante del bienestar. Por eso, recuperar rutinas de cuidado, dedicarse tiempo y volver a reconocerse frente al espejo contribuye a fortalecer la resiliencia de las pacientes y a afrontar los tratamientos con más confianza.
Sonrisas y autoestima renovada en las mujeres con cáncer
El impacto del programa se percibe en pequeños gestos: miradas que se levantan, conversaciones que se abren y sonrisas genuinas. Agus San Valentín, voluntaria de la Fundación en Madrid, comenta: “Llegan con dudas y miedo, pero al final se abren, se sienten protagonistas y recuperan la alegría”. Para Marta de los Ríos, participante, el taller fue “un antes y un después, no solo estético sino personal, lleno de cariño y empatía”.
Cada mujer recibe un neceser solidario con productos de maquillaje y cuidado de la piel, donados por más de 30 empresas que colaboran con la Fundación. Las cifras respaldan el éxito del programa: un 92 % recupera confianza y un 97 % lo considera de gran ayuda.
“El verdadero éxito está en lo intangible: la sonrisa frente al espejo”, resume Cristina Vaquero. “Ponte guapa, te sentirás mejor” demuestra cómo la colaboración entre empresas, fundaciones, voluntarias y personal sanitario puede generar un impacto humano profundo, acompañando a las mujeres con cáncer no solo en lo médico, sino también en lo emocional y social.
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