Nacer ya vulnerable: el precio de la desnutrición y el estrés de las mujeres embarazadas en Gaza

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Situación de las mujeres embarazadas en Gaza

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UNICEF alerta sobre la grave crisis de desnutrición en Gaza, que afecta de manera crítica a niños, niñas y mujeres embarazadas. La organización advierte que la combinación de conflictos, desplazamientos y acceso limitado a alimentos y atención médica ha provocado un aumento alarmante de bebés con bajo peso al nacer y un riesgo elevado de mortalidad infantil, destacando la necesidad urgente de apoyo humanitario y nutricional para proteger a las familias más vulnerables.

Impacto de la desnutrición en Gaza hacia las mujeres embarazadas

UNICEF ha informado que al menos 165 niños y niñas han muerto de manera dolorosa y evitable por desnutrición durante la guerra. Sin embargo, se ha comunicado mucho menos sobre la magnitud de la desnutrición entre mujeres embarazadas y lactantes, y el devastador efecto dominó que esto ha tenido en miles de recién nacidos.

El patrón observado es claro: madres desnutridas que dan a luz a bebés con bajo peso o prematuros, quienes mueren en las unidades de cuidados intensivos neonatales de Gaza o sobreviven, solo para enfrentarse a la desnutrición o a posibles complicaciones médicas de por vida.

Antes de los horrores recientes, en 2022, el Ministerio de Salud local reportaba que, en Gaza, aproximadamente 250 bebés al mes (el 5 %) nacían con bajo peso, es decir, menos de 2,5 kilogramos. Sin embargo, en la primera mitad de 2025, esta cifra aumentó al 10 %, unos 300 bebés al mes, reflejando un incremento preocupante en la nutrición de las madres.

Aumento de bebés con bajo peso

Entre julio y septiembre de 2025, los nacimientos de bebés con bajo peso aumentaron a un promedio de 460 al mes, casi el doble de los registros anteriores a la guerra. Los recién nacidos de muy bajo peso requieren cuidados especiales, pero muchos hospitales de Gaza han tenido dificultades para proporcionarlos debido a la destrucción del sistema sanitario, la pérdida de personal médico y las restricciones para el ingreso de suministros esenciales.

Los datos de UNICEF muestran que el número de bebés que murieron en su primer día de vida aumentó un 75 %, de una media de 27 bebés al mes en 2022 a 47 bebés al mes en julio-septiembre de 2025. Este incremento se atribuye en gran medida a la nutrición materna deficiente, al estrés y a la atención prenatal limitada, condiciones observadas en mujeres embarazadas de Gaza.

En los tres meses previos al alto el fuego, alrededor del 38 % de las mujeres embarazadas examinadas por UNICEF y sus aliados fueron diagnosticadas con desnutrición aguda, un indicador de que la respuesta humanitaria no ha sido suficiente ni a tiempo.

Historias de madres y recién nacidos

UNICEF ha continuado proporcionando tratamiento a un gran número de mujeres embarazadas y lactantes. Solo en octubre, se ingresaron 8.300 casos para tratar desnutrición aguda, unas 270 al día, en un contexto donde antes de octubre de 2023 este problema apenas se detectaba.

Esta tendencia es una advertencia grave, con un probable aumento de bebés con bajo peso en los próximos meses. La organización también ha observado efectos generacionales del conflicto: los hospitales, clínicas de nutrición y tiendas de campaña familiares evidencian el impacto de la guerra sobre madres y recién nacidos. Historias como la de Fatma, quien sufrió desnutrición y desplazamiento durante su embarazo, ilustran la magnitud del sufrimiento.

Respuesta de UNICEF y necesidades urgentes

UNICEF está respondiendo activamente: reemplazando incubadoras, respiradores y otros equipos vitales, y proporcionando suplementos a más de 45.000 mujeres embarazadas y lactantes para prevenir la desnutrición. Además, se han examinado más de 150.000 menores de cinco años y se han derivado a tratamiento más de 14.000, mientras se ofrece asesoramiento sobre lactancia materna y apoyo psicosocial.

Sin embargo, la ayuda adicional sigue siendo esencial, especialmente para reforzar la salud de mujeres y lactantes y garantizar que los hospitales cuenten con todo lo necesario para salvar vidas. La comunidad internacional debe actuar para que el miedo termine y los niños y niñas no sigan sufriendo las consecuencias de un conflicto que afecta incluso antes de nacer, dejando secuelas que podrían haberse evitado con pleno respeto al derecho internacional humanitario.

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