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El próximo martes, en Estrasburgo, el Pleno del Parlamento Europeo abordará una cuestión que promete levantar intensos debates: la regularización de cientos de miles de inmigrantes en situación irregular en España. La medida, impulsada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, ha despertado tanto apoyos como críticas entre los distintos grupos políticos europeos. La sesión fue confirmada este miércoles por fuentes de los partidos español PP y Vox, principales promotores del debate en la Eurocámara.
Una iniciativa nacida desde el Partido Popular
El Partido Popular español fue el primero en solicitar formalmente la inclusión del tema de los inmigrantes irregulares en la agenda del Parlamento Europeo. Su propuesta contó con el respaldo de varias formaciones conservadoras del continente, entre ellas sus socios europeos directos y Patriots, la coalición de partidos que encabeza Santiago Abascal, líder de Vox. También se sumaron el grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), liderado por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el grupo Europa de las Naciones Soberanas (ESN), donde destaca la presencia de la formación ultraderechista alemana AfD.
Según las fuentes consultadas dentro del PP, la idea tomó fuerza tras la reunión mantenida en Zagreb entre el líder del partido, Alberto Núñez Feijóo, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. A esa cita también asistieron catorce jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, lo que dio al encuentro un peso político considerable dentro del bloque.
Durante aquella reunión, Feijóo trasladó su preocupación por las consecuencias que podría acarrear la regularización masiva de inmigrantes en España si finalmente se lleva a cabo tal y como plantea el Gobierno socialista.
El líder del PP advirtió que la medida podría tener un impacto directo en el espacio Schengen y, por tanto, en la libertad de movimiento dentro de la Unión Europea. Argumentó que, una vez obtuvieran documentación legal en España, estos inmigrantes tendrían derecho a desplazarse libremente por el resto de los países miembros, lo que, a su juicio, plantea “riesgos evidentes” de gestión y coordinación entre los distintos sistemas nacionales.
Fuentes de la formación insistieron en que varios mandatarios europeos ya manifestaron en Zagreb su inquietud respecto al asunto de los inmigrantes sin regulación, coincidiendo en que la decisión española podría generar un “efecto llamada” entre quienes buscan una vía de entrada a territorio europeo. “España puede convertirse en la puerta abierta de la Unión”, resumieron gráficamente desde el entorno de Feijóo.
El debate sobre las políticas migratorias
Desde el PP subrayan que su objetivo en el Parlamento Europeo es poner sobre la mesa las divergencias entre la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez y las directrices comunes de la Unión Europea. Consideran que la regularización que se prepara en Madrid contradice el espíritu de las políticas comunitarias, centradas en la cooperación en materia de fronteras y seguridad interior.
Los populares sostienen, además, que las oficinas de extranjería españolas ya muestran signos de saturación. “Las colas son cada vez más largas, incluso con personas procedentes de países vecinos, lo que colapsa los servicios y alimenta las redes de tráfico de personas”, aseguraron fuentes del partido. A esto añaden que la medida podría abrir la puerta a fraudes en su aplicación administrativa y generar desconfianza en otros socios comunitarios.
Aunque el PP se atribuye la autoría de la propuesta, Vox no ha dudado en hacerse visible en esta batalla. El partido de Santiago Abascal afirma ser el verdadero impulsor del debate tras haber planteado una iniciativa en la Comisión de Libertades Civiles, Justicia e Interior (LIBE) del Parlamento Europeo. En ella, pedía que las instituciones europeas evalúen el impacto de la regularización “acelerada” de los inmigrantes en la seguridad interior, la cooperación policial y la libre circulación dentro de la Unión.
A pesar de que la comisión desestimó esa solicitud, fuentes populares precisaron a la agencia Servimedia que el asunto ya estaba siendo discutido dentro del grupo de trabajo encargado de asuntos relacionados con Schengen, lo que demuestra, según sostienen, que el tema no era exclusivo de Vox.
En paralelo, Vox ha desplegado una ofensiva diplomática en varios frentes para reforzar su posición. En los últimos días ha enviado cartas a las representaciones europeas y ha mantenido contacto directo con sus aliados políticos en distintos gobiernos del continente. También ha solicitado una reunión con el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, con el fin de transmitirle personalmente sus argumentos en contra de la regularización.
El partido considera que una medida de estas características tendría consecuencias graves no solo para España, sino para toda Europa. En su comunicación oficial, Vox acusa al Gobierno de Sánchez de actuar de manera unilateral y de poner en riesgo la seguridad común por motivos ideológicos y electorales.
El debate de la regularización de los inmigrantes promete tensión política
Todo apunta a que el debate del martes en Estrasburgo será un momento de alta tensión política. En juego no solo está la gestión de los inmigrantes irregulares en España, sino también la interpretación de los valores y compromisos europeos en materia de control fronterizo, seguridad y derechos humanos. La sesión servirá para medir el respaldo real de la iniciativa popular y hasta qué punto el resto de grupos, especialmente los liberales y socialdemócratas, apoyan o critican la política migratoria española.
Lo que comenzó como una iniciativa nacional se ha transformado así en un asunto de interés continental, donde se enfrentarán visiones opuestas sobre cómo debe gestionar Europa sus fronteras y el papel que España pretende desempeñar en ese debate común.
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