Mientras gran parte de Europa mejora sus condiciones de habitabilidad, España registra uno de los mayores incrementos en la tasa de hacinamiento, reflejando la desconexión entre los salarios reales y el coste de la vivienda en hogares superpoblados.
Por otro lado, casi una de cada tres personas vive en viviendas infraocupadas, lo que significa que las viviendas son demasiado grandes para las necesidades de la familia que las habita.