¿Es seguro tomar paracetamol en el embarazo? Nuevo estudio confirma su seguridad

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Mujer con un test positivo de embarazo.

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Durante años, las mujeres gestantes han vivido inmersas en un mar de dudas cada vez que sufrían fiebre o dolor. Titulares alarmistas y estudios observacionales poco precisos habían sembrado la sospecha sobre si el tratamiento farmacológico más común podría estar detrás del aumento de diagnósticos neurológicos en la infancia. Sin embargo, la ciencia ha dado hoy un golpe sobre la mesa para zanjar la polémica. Una nueva y exhaustiva revisión científica, la mayor realizada hasta la fecha y publicada en la prestigiosa revista The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health, concluye que no existe evidencia de que el uso de paracetamol durante el embarazo aumente el riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o discapacidad intelectual en los niños.

Este hallazgo llega en un momento crucial, apenas unos meses después de que, en septiembre de 2025, el gobierno estadounidense sugiriera un posible vínculo entre el fármaco y el autismo basándose en investigaciones que ahora se confirman como propensas a sesgos.

La solidez del estudio: comparando el uso de paracetamol entre hermanos

La importancia de esta nueva publicación radica en su metodología y en la magnitud de los datos analizados. No se trata de un estudio aislado, sino de una revisión sistemática de toda la evidencia científica de alta calidad disponible. Los investigadores examinaron 43 estudios de diversos países, de los cuales 17 cumplieron con los criterios de rigor más estrictos para ser incluidos en el análisis estadístico final. En total, se han procesado datos de millones de embarazos y niños, lo que otorga una solidez inédita a las conclusiones.

Un punto diferencial y clave de esta investigación es que los autores priorizaron aquellos estudios que comparaban a hermanos. Esta técnica es fundamental porque permite "controlar" factores genéticos y del entorno familiar que comparten los hijos de una misma madre. Al comparar a un hermano expuesto al fármaco durante la gestación con otro que no lo estuvo, se eliminan muchas variables que en el pasado ensuciaron los resultados, demostrando que la ingesta de paracetamol no era la causante de los trastornos.

Resultados contundentes: ni TDAH ni autismo

La conclusión principal es tajante: no existe una asociación sólida ni causal. Además de los estudios entre hermanos, se analizaron aquellos con menor riesgo de sesgo y los que realizaron un seguimiento a los niños durante más de cinco años. En ninguno de los escenarios se observó que el riesgo de padecer autismo, TDAH o discapacidad intelectual aumentara por la exposición prenatal al medicamento.

Esta revisión desmonta la teoría de que el fármaco interfiere en el desarrollo cerebral del feto, sugiriendo que las asociaciones encontradas en el pasado se debían a otros factores no tenidos en cuenta, como la propia genética de los padres.

El peligro real de evitar el tratamiento

El estudio no solo absuelve al fármaco, sino que lanza una advertencia seria: el miedo infundado puede tener consecuencias graves. Los autores subrayan que evitar el paracetamol cuando es médicamente necesario puede ser más peligroso para el feto que tomarlo. El dolor intenso o la fiebre alta no tratados durante el embarazo están científicamente relacionados con un mayor riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro, malformaciones congénitas y problemas generales en el desarrollo fetal.

Por tanto, el informe respalda con firmeza las recomendaciones actuales de las principales organizaciones médicas internacionales. Estas guías siguen considerando este medicamento como el analgésico y antipirético de primera elección durante la gestación, siendo seguro cuando se utiliza según las indicaciones y las dosis pautadas. Prescindir del paracetamol por temor a efectos secundarios inexistentes expone a la madre y al bebé a riesgos reales y documentados derivados de la enfermedad base.

¿Por qué hubo confusión en el pasado?

El trabajo publicado en The Lancet también hace pedagogía sobre por qué surgieron estas dudas sobre el paracetamol. Explica que muchos estudios previos eran observacionales clásicos, vulnerables a lo que se conoce como "confusión por indicación". Es decir, no tenían en cuenta si los problemas del neurodesarrollo se debían al fármaco o a la razón por la que la madre lo tomó (una infección viral fuerte, fiebre alta o inflamación sistémica).

Además, existen factores hereditarios que predisponen tanto al uso de analgésicos como a los trastornos del neurodesarrollo, y que no siempre se controlan bien en estudios simples. Cuando se ajustan estas variables —como ocurre en el análisis de hermanos—, la supuesta culpabilidad del medicamento desaparece. Aunque el artículo reconoce limitaciones, como la dificultad de medir dosis exactas en base al recuerdo de las pacientes, la calidad global de la evidencia se considera alta y suficiente para cerrar el debate sobre la toma de paracetamol y garantizar la tranquilidad de las futuras madres.

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