Los bosques de Bielorrusia cubren más del 40 % del territorio nacional y son un elemento clave para el equilibrio ambiental. Estos ecosistemas cumplen funciones esenciales como la regulación del clima, la protección del suelo, la mejora de la calidad del aire y la biodiversidad.
España ha registrado 12.946 hectáreas forestales calcinadas entre enero y marzo de 2026, según datos del MITECO. El descenso se debe principalmente al invierno húmedo y a las continuas borrascas atlánticas, que redujeron el riesgo de incendios.
El 24% de las especies migratorias corre riesgo de extinción. La COP15 busca proteger rutas, hábitats y ecosistemas mediante cooperación internacional y acciones urgentes para frenar su declive global.
España no necesita plantar más árboles, sino cuidar mejor sus bosques existentes. La ciencia señala que un manejo adecuado aumenta la resiliencia frente a incendios, sequías y olas de calor, y mejora la capacidad de capturar carbono.
Un estudio internacional con participación española advierte que los bosques europeos podrían sufrir un 20 % más de daños por incendios, tormentas y plagas de insectos a finales de siglo.