'Viajeras bostonianas', el diario que redescubre la España del siglo XIX con ojos de mujer

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Portada de 'Viajeras bostonianas' de Anna Parker Dixwell.

Lectura fácil

La recuperación de la memoria histórica con perspectiva de género ha encontrado en la literatura de viajes un filón inagotable para redescubrir el pasado. Durante el siglo XIX, España se convirtió en el destino predilecto del romanticismo europeo y norteamericano, retratada casi siempre por la pluma de hombres que buscaban exotismo, toreros y gitanas. Sin embargo, existió otra mirada mucho más rica, empática y desprovista de clichés. A través del análisis publicado por el portal especializado Efeminista, sale a la luz la trastienda de una aventura excepcional: 'Viajeras bostonianas', el diario inédito de Anna Parker, quien junto a sus amigas artistas desafió las rígidas convenciones de la época para recorrer, pintar y comprender la España de finales del siglo XIX.

La publicación y traducción de este manuscrito no solo enriquece el catálogo del patrimonio cultural y la historia del arte, sino que ofrece a la sociedad civil un valioso testimonio sobre la emancipación femenina temprana. Estas mujeres no viajaban como meras acompañantes; lo hacían como intelectuales y creadoras decididas a registrar la realidad con sus propios pinceles.

La trastienda de la aventura: mujeres solas en la España decimonónica

El viaje de Anna Parker y sus compañeras de Boston a través de la península ibérica supuso un acto de audacia social. En la era victoriana, el espacio público y los viajes de larga distancia estaban reservados casi en exclusiva a los hombres, o bien a matrimonios de la alta burguesía. Que un grupo de mujeres solas e independientes decidiera cruzar el Atlántico para adentrarse en una España descrita por los viajeros de la época como un territorio agreste, de caminos polvorientos y posadas inhóspitas, fue una auténtica anomalía:

  • Independencia y sororidad: El diario de Anna Parker desvela la complicidad y el apoyo mutuo del grupo. Lejos de la fragilidad que la literatura de la época atribuía a las mujeres, estas viajeras gestionaron sus propios transportes, negociaron alojamientos y lidiaron con las incomodidades de los trayectos en diligencia con un pragmatismo asombroso.
  • El imán de los grandes maestros: La gran motivación del viaje no era el mero turismo recreativo, sino el perfeccionamiento artístico. Las "bostonianas" pertenecían a una élite intelectual que veía en el Museo del Prado (con las obras de Velázquez y Goya) y en la arquitectura andalusí de la Alhambra de Granada y el Alcázar de Sevilla las cumbres estéticas que debían estudiar de primera mano.

'Viajeras bostonianas', del lienzo a la crítica social

A diferencia de los relatos de viaje masculinos de la época (obsesionados con idealizar la pobreza o buscar bandoleros románticos en Sierra Morena), los textos de Anna Parker y los bocetos de sus amigas ofrecen una visión mucho más humana, costumbrista y exenta de prejuicios:

  • La fascinación por el Prado: El diario 'Viajeras bostonianas' recoge largas jornadas de trabajo en Madrid. Las bostonianas pasaban horas copiando los claroscuros de Velázquez, un ejercicio que para ellas suponía una titulación académica informal en un momento en que las academias de arte oficiales de Estados Unidos y Europa aún restringían el acceso a las mujeres.
  • Retratos cotidianos sin folclore: En sus cuadernos de notas y dibujos, los personajes populares españoles (lavanderas, arrieros, vendedoras de mercado o niños de la calle) no aparecen como caricaturas pintorescas, sino retratados con una profunda dignidad y un gran realismo técnico.
  • La trastienda de la España rural: El diario detalla la vida diaria de las provincias, el papel central de la mujer española en la economía doméstica del campo y el contraste entre el dinamismo cultural de las ciudades y el analfabetismo de las zonas rurales.

'Viajeras bostonianas' demuestra que el viaje de estas mujeres no fue una huida de la realidad victoriana, sino una búsqueda activa de su propia identidad profesional como artistas e intelectuales en un mundo que las prefería en el salón de casa.

La recuperación del legado femenino

La edición, estudio y divulgación de obras como 'Viajeras bostonianas' conecta de forma directa con la dimensión Social (la 'S' de los criterios ESG) y las políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en este 2026. La promoción de la igualdad de género y la visibilización del papel de la mujer en la historia y el arte son pilares fundamentales para construir una sociedad civil más justa e inclusiva.

Las instituciones culturales, editoriales y fundaciones corporativas que patrocinan estas investigaciones de rescate histórico aplican tres líneas de gobernanza ética:

  1. Financiación de la investigación de género: Destinar recursos de RSE a becar a historiadoras y archivistas encargadas de rescatar diarios, cartas y obras de arte de mujeres que permanecen ocultas en trasteros o colecciones privadas.
  2. Fomento del acceso democrático a la cultura: Organizar exposiciones temporales y digitalizar de forma gratuita los manuscritos y bocetos de viajeras del siglo XIX para que colegios, universidades y el público general puedan estudiar estas fuentes primarias.
  3. Alianzas para la igualdad en el sector cultural: Colaborar con museos nacionales para revisar sus colecciones permanentes, asegurando que las obras de las mujeres artistas de la trastienda de la historia dejen de estar almacenadas en los sótanos y pasen a ocupar las salas principales.

Viajeras bostonianas, cuatro artistas estadounidenses que descubrieron una España sin prejuicios con sus viajes por  Gibraltar, Sevilla, Granada, Córdoba, Málaga, Barcelona, Tarragona, Valencia (lugar destacado), Alicante, Burgos... y tantos otros lugares y, por supuesto Madrid y el Escorial, con sus museos, calles, plazas y sus museos.

Parker Dixwell hizo dos viajes a España, primero en 1880, y el otro en 1881 con cuatro mujeres, la pintora Anna Cabot Putman, la artista y escritora Madeline Yale Wynnne, la pintora Elizabeth Lyman  y Lucy M.Washburn. La pintora bostoniana, autora de los diarios, Parker Diswell, fue una mujer que encontró en Europa su libertad y su sitio, como recuerda el prólogo del libro, publicado por Siruela. "El lugar perfecto donde colmar los deseos de independencia y de autoafirmación de su personalidad y de su trabajo como artista".

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