La Acampada de Sol llega a su fin: el Movimiento 26S se muda a los barrios para preparar la huelga

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Acampada de la Puerta del Sol, en Madrid.

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El fin de la Acampada de Sol: el Movimiento 26S repliega sus fuerzas hacia los barrios para preparar la huelga general del 11N

Tras más de un mes ocupando el corazón de Madrid como símbolo de protesta por la crisis habitacional y la asfixia económica, la Acampada de Sol del 26S llega a su fin organizativo. Según recoge RTVE, las comisiones organizadoras han oficializado su disolución progresiva para acometer una "mudanza" hacia los distritos y barrios periféricos. Esta decisión no supone una rendición del movimiento, sino una transmutación táctica: los activistas aseguran que abandonan la plaza central para vertebrar las asambleas vecinales y centrar todos sus esfuerzos en la preparación de la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre (11N).

Un repliegue forzado por el desgaste, el aviso del Gobierno y la amenaza externa

El abandono coordinado de la Acampada de Sol responde a una confluencia de presiones institucionales, operativas y de seguridad. En primer lugar, la comisión de asesoría legal de la acampada recibió este pasado lunes una comunicación oficial de la Delegación del Gobierno en Madrid advirtiendo de que, transcurrido más de un mes de ocupación de la vía pública, "podría resultar legítimo ponerle fin", un mensaje velado sobre un inminente desalojo policial.

A este toque de atención institucional se suma el temor palpable a los disturbios. La capital se encuentra blindada por las fuerzas de seguridad ante las convocatorias de altercados y saqueos impulsadas por la radicalizada plataforma Blocus. Los organizadores de la Acampada de Sol 26S buscan evitar que su reivindicación pacífica por el derecho a la vivienda quede eclipsada o criminalizada por posibles actos vandálicos ajenos a su movimiento en la zona cero del comercio madrileño.

El balance del Movimiento 26S: victorias políticas y fracturas en la plaza

En su comunicado de disolución de la Acampada de Sol, las asambleas reivindican un éxito sin precedentes en la reciente historia de los movimientos sociales españoles. El Movimiento 26S se atribuye "victorias" de alto calibre político: haber forzado una convocatoria de elecciones anticipadas (29N), arrancar la aprobación in extremis de dos Reales Decretos en materia de vivienda y, sobre todo, haber hegemonizado el debate público en torno a la explotación de la clase obrera y la especulación inmobiliaria.

Sin embargo, la retirada está evidenciando las grietas internas de cualquier movimiento asambleario masivo. RTVE y EFE confirman que, mientras las comisiones organizativas recogen sus tiendas, un grupo desvinculado (compuesto mayoritariamente por personas sin hogar y ciudadanos no adscritos a las asambleas) se niega a abandonar la plaza. Esta resistencia residual está generando tensión interna y ralentizando la marcha pacífica y ordenada que buscaba el núcleo del movimiento.

El salto a los barrios, la maquinaria hacia la huelga general del 11N

"Esto no significa que termine todo aquello que hemos construido". Bajo esta premisa, la autodenominada "mudanza" persigue descentralizar la protesta. Las redes de apoyo mutuo y los vínculos generados en las lonas de la Acampada de Sol buscan ahora echar raíces en los centros sociales y plazas de los barrios obreros de Madrid.

El objetivo a corto plazo es la agitación de base para garantizar el éxito de la huelga general del 11 de noviembre, convocada conjuntamente por CCOO y UGT bajo el clamor de que "los salarios no llegan y la vivienda lo estropea todo" (cuyo amparo legal ya no será recurrido por la patronal CEOE). El Movimiento 26S abandona la espectacularidad del acampe en Sol para mimetizarse con el tejido de los barrios, consolidando una presión social que aspira a condicionar definitivamente el clima político y electoral de cara a los decisivos comicios generales del 29 de noviembre.

El Movimiento 26S abandona el asfalto de Sol para echar raíces en los barrios: no es el fin de la protesta, sino el inicio de la maquinaria social para paralizar el país en la huelga general del 11 de noviembre.

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