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El aguilucho cenizo afronta un declive reproductivo cada vez más preocupante en España. Un estudio que analiza más de 20.000 nidos entre 1987 y 2023 revela un aumento de los fracasos de cría, vinculado en buena medida a la intensificación agrícola, y advierte de que la población podría reducirse otro 59 % en los próximos 18 años si la tendencia continúa.
El aguilucho cenizo y su evolución
El aguilucho cenizo atraviesa una situación más delicada de lo que reflejan algunos datos conocidos hasta ahora. Un estudio basado en más de tres décadas de seguimiento ha detectado una reducción constante en su éxito reproductor en España. La principal preocupación está en el aumento de los nidos que no consiguen completar el proceso de cría.
La investigación reúne información recogida entre 1987 y 2023 y analiza más de 20.000 nidos controlados por administraciones regionales y organizaciones de conservación. Los datos muestran una evolución negativa de las poblaciones y apuntan a que el problema se encuentra, principalmente, en la dificultad cada vez mayor para sacar adelante las puestas.
Más nidos que fracasan
El problema no parece estar tanto en la cantidad de crías que sobreviven cuando un nido prospera, sino en que cada vez son más las puestas que fracasan antes de que los pollos puedan volar.
Los investigadores consideran que este aumento de los fracasos puede guardar relación con la intensificación agrícola. Las cosechas se realizan cada vez antes y en periodos más cortos, lo que aumenta el riesgo de que las máquinas destruyan nidos o maten pollos que todavía no están preparados para abandonar los cultivos.
Esta situación afecta especialmente a una especie que utiliza los terrenos agrícolas para reproducirse. El aguilucho cenizo depende de que exista un margen suficiente entre el momento de la puesta y las labores de recolección para que sus crías puedan desarrollarse y abandonar el nido.
Un futuro preocupante
El estudio también emplea modelos demográficos para estimar cómo podría evolucionar la población. Las previsiones apuntan a un escenario preocupante: si las condiciones actuales se mantienen, el número de ejemplares podría disminuir cerca de un 59 % adicional durante los próximos 18 años.
Este resultado se suma al descenso registrado anteriormente. Entre 2006 y 2017, la población ya había caído aproximadamente entre un 25 % y un 27 %. De mantenerse la tendencia, la reducción acumulada podría superar el 70 % en unas tres décadas.
El aguilucho se encontraría así ante un escenario de riesgo mucho mayor que el actual. Los resultados del trabajo apuntan incluso a la necesidad de revisar su categoría de conservación y reforzar la protección de sus poblaciones.
La conservación necesita cambios
El aguilucho cenizo cuenta desde hace años con medidas de protección, entre ellas la localización y salvaguarda de nidos durante las labores de cosecha. Sin embargo, los investigadores señalan que estas actuaciones pueden resultar insuficientes ante la rapidez de los cambios en el campo.
La conservación de la especie requiere medidas más amplias que tengan en cuenta la gestión de todo el paisaje agrícola. España tiene además una responsabilidad especial, ya que alberga la mayor población reproductora de esta rapaz en la Unión Europea.
El aguilucho cenizo es una de las aves rapaces más características de los campos españoles. Su situación muestra las dificultades que afrontan muchas especies vinculadas a los ecosistemas agrarios.
Los resultados del estudio constituyen una señal de alerta. Frenar el declive exigirá reforzar las medidas existentes, actuar a mayor escala y adaptar la gestión de los cultivos a las necesidades de esta especie. Sin cambios, el futuro del aguilucho cenizo podría ser mucho más incierto de lo previsto.
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