El aire acondicionado como nuevo termómetro de la desigualdad en España

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Acceso al aire acondicionado

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Tener o no aire acondicionado en casa ya no depende solo del calor que haga fuera, sino de lo que marque la cuenta bancaria. Un nuevo informe del Observatorio de Sostenibilidad (OS) deja claro que, en la España de 2026, la climatización se ha convertido en un indicador de exclusión social: los hogares con ingresos superiores a 3.000 euros mensuales tienen un 60,5% más de probabilidades de contar con refrigeración en su vivienda que aquellos que ingresan menos de 1.000 euros al mes.

Una brecha que no es de gustos, sino de bolsillo

El estudio ‘Calor extremo y desigualdad en España 2026. Aumento de temperaturas e implantación de sistemas de refrigeración: diagnóstico y recomendaciones’, difundido este jueves, pone números a una realidad cada vez más visible en los veranos españoles. Mientras el 61% de la población con mayores rentas disfruta de aire acondicionado en casa, apenas un 38% de los hogares con ingresos inferiores a 1.000 euros puede decir lo mismo.

Los autores del informe son contundentes: esta diferencia “no habla de gustos, sino de barreras económicas”. En pleno siglo XXI, lograr una temperatura habitable en verano está directamente vinculado al nivel de ingresos, lo que convierte la climatización en un nuevo indicador de exclusión social. El problema, además, no termina en la instalación: “El aumento de temperaturas y las necesidades de refrigeración observados es mucho mayor que el ritmo de instalación de aparatos de aire acondicionado y sistemas de refrigeración, y estos se instalan por las rentas mayores, ampliando la brecha del impacto del calor extremo”, señala el documento.

Pobreza energética: el obstáculo para usar el aire acondicionado, aunque se tenga

Los expertos del OS insisten en que las políticas públicas deberían ir más allá de facilitar la compra del equipo. La ayuda debe extenderse al pago del recibo eléctrico durante los meses críticos, mediante bonos sociales o tarifas eléctricas específicas para el verano. “El problema no es solo tener el aparato de aire acondicionado, sino utilizarlo”, resume el informe.

España se sitúa entre los países de la Unión Europea con mayor pobreza energética. Según datos de EAPN-ES (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español), al menos 7,8 millones de personas se ven afectadas por esta realidad. Las comunidades más golpeadas son Extremadura, Andalucía, Murcia y Castilla-La Mancha, que coinciden con las zonas de mayor necesidad de refrigeración y donde la desigualdad en el acceso a este sistema de climatización se agranda. “En definitiva, el problema no es solo el tener o no un aparato de climatización (que también), sino el poder utilizarlo por la pobreza energética y los altos precios de la energía”, concluye el estudio.

Olas de calor más frecuentes e intensas

El contexto climático no ayuda. El OS recuerda que las temperaturas medias máximas en España han aumentado 1,78 grados de media en todas las estaciones meteorológicas estudiadas entre 2020 y 2025 respecto al periodo 1970-1999, frente a un incremento de 0,96 grados entre 2000 y 2019. Además, el número de olas de calor se ha multiplicado por 2,7 desde 2015 en comparación con las del periodo 1975-1988.

Entre 2020 y 2025 se registraron 148 días de ola de calor, lo que supone un tercio de todos los contabilizados desde 1975. Hasta 2015 había una media de siete días de ola de calor al año; desde entonces, ese promedio ha subido a 22 jornadas.

Las necesidades de refrigeración alcanzaron los 386 grados-día durante el año pasado, un 35 % más que en 2016. España fue en 2025 el cuarto país de la UE en este apartado, solo por detrás de Chipre, Malta y Grecia. Por comunidades autónomas, las necesidades de refrigeración son mayores en las más cálidas, con un fuerte aumento también en Asturias, Cantabria, País Vasco, Rioja, Castilla y León y Galicia.

Desde 2021 hasta 2025 hubo una media de 352,95 grados-día de necesidad de refrigeración, frente a 269,48 entre 2015 y 2021. “Este hecho nos informa de una aceleración muy singular del calentamiento que dura ya cuatro años y que parece afianzarse en 2026”, apunta el informe. Esas necesidades de aire acondicionado son mayores en las regiones con provincias costeras mediterráneas o del golfo de Cádiz, al contrario que las comunidades cantábricas y Galicia.

En 2021, el 50 % de las viviendas principales en España ya contaba con aire acondicionado, un porcentaje que se triplicó entre 2001 y 2021. La mayor cobertura se dio en Murcia (74 %), Andalucía y Extremadura (71 %), y Baleares y Comunidad Valenciana (67 %).

Recomendaciones: de los tejados solares a los refugios climáticos 24 horas

Frente a estas evidencias, el informe incluye un amplio catálogo de recomendaciones para que cada área urbana adopte planes de adaptación, mitigación y acciones inmediatas. Entre ellas, un análisis y cartografía de riesgos e impactos del calor extremo, inundaciones e incendios forestales y su impacto en la población, así como alertas y protocolos de actuación por barrios y por calles, detectar la desigualdad climática y poner en marcha acciones de acompañamiento a las personas más vulnerables.

Otras medidas propuestas son un plan de choque para acciones concretas como la climatización de centros educativos y sanitarios y la instalación de refugios climáticos abiertos 24 horas y dotados de personal en situaciones de alerta contra el calor extremo y los riesgos asociados al cambio climático, como incendios o inundaciones.

El documento también reclama la obligación de adaptar los centros de trabajo y los medios de transporte a las empresas y el sector terciario (hostelería, transporte, logística) y reducir o eliminar el tráfico basado en combustibles fósiles en el centro de la ciudad para favorecer el transporte público, la bicicleta, la movilidad eléctrica o los desplazamientos a pie.

Entre las propuestas más ambiciosas figura diseñar y planificar cualquier actuación urbana incluyendo el riesgo climático en los presupuestos de la ciudad, así como favorecer la instalación de un millón de tejados solares que proporcionen sombra y produzcan electricidad barata para refrigerar las ciudades y dar energía a muy bajo precio a viviendas más expuestas y vulnerables y a colectivos más desfavorecidos.

El OS también aconseja aplicar soluciones basadas en la naturaleza como restaurar corredores ecológicos buscando la conectividad ecológica, fachadas verdes, aumentar el número de árboles, jardines y cubiertas y fachadas verdes. Favorecer la presencia de más agua libre en la ciudad a través de fuentes, láminas de agua, instalación de nebulizadores de forma masiva, vaporizadores, etc., y una evaluación continua con indicadores de políticas en la lucha contra el calor extremo completan la relación de recomendaciones.

En definitiva, el mensaje del informe es claro: si el clima sigue calentándose al ritmo actual, garantizar un verano habitable en España exigirá tanto infraestructuras como políticas sociales que eviten que el aire acondicionado se consolide como un lujo reservado a quienes pueden pagarlo.

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