Asnos andaluces conquistan el Camino de Santiago: nueve ejemplares llegan al Obradoiro para salvar su raza

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Los asnos andaluces en Galicia

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La Asociación del Asno de Pura Raza Andaluza (Asnopra) ha culminado por segunda vez el Camino de Santiago, presentándose en la emblemática Plaza del Obradoiro con nueve ejemplares de asnos andaluces, una raza en peligro crítico de extinción. Esta iniciativa de promoción busca contribuir activamente a salvar una raza autóctona de la que apenas quedan censados menos de 500 ejemplares en todo el mundo.

Asnos andaluces: Once días de ruta y convivencia desde Lugo

La travesía comenzó a principios de agosto en A Fonsagrada (Lugo) y se desarrolló durante once jornadas consecutivas. Un total de 42 expedicionarios, procedentes de diversas localidades andaluzas como Cádiz, Sevilla, Córdoba y Badajoz, compartieron ruta y vivencias diarias en una experiencia que trascendió el mero ejercicio físico. El trayecto, que abarcó aproximadamente 160 kilómetros distribuidos en etapas de unos 15 kilómetros de media (salvo dos días más exigentes de 27 y 22 kilómetros), fortaleció los lazos entre los participantes y consolidó un vínculo único con los nobles asnos.

Álvaro Jiménez, presidente de la asociación, relata que la convivencia entre los socios de Asnopra fue especialmente enriquecedora: "La experiencia ha sido preciosa. Tenemos encuentros a lo largo del año, pero convivir tantos días genera vínculos estrechos". Este vínculo no solo se acentuó entre las personas, sino también con los animales: "Son casi ocho horas al día trabajando con ellos, como los arrieros antiguos que convivían con los burros, animales que casi sabían hasta hablar", apunta Jiménez.

La recepción del pueblo gallego resultó profundamente emocionante para la comitiva de asnos andaluces. Muchos ancianos aguardaron con lágrimas en los ojos el paso de los peregrinos y sus asnos, recordando con añoranza a sus antepasados y su propia juventud. Jiménez destaca el recibimiento magnífico que les brindó Galicia, donde encontraron a personas mayores que llevaban esperando 3 o 4 horas en la puerta de sus casas para ver pasar al grupo con los asnos andaluces.

Las charlas informales con los locales permitieron recordar antiguas tradiciones del campo y enriquecerse culturalmente durante todo el extenso recorrido. "Hemos aprendido mucho de esa gente de Galicia que nos ha trasladado cómo trabajaban aquí con los asnos y la alimentación que les daban", indica el presidente de Asnopra. Además, en la comunidad gallega encontraron un respiro al calor andaluz y aprovecharon para probar su gastronomía a base de pulpo, tortilla y, de manera puntual, marisco, aunque Jiménez reconoce que en este último aspecto les "ha faltado más".

Nueve ejemplares que desafían la extinción

Los nueve asnos andaluces que protagonizaron esta emotiva travesía superaron con éxito las diversas exigencias físicas del Camino Primitivo sin mostrar agotamiento alguno. Estos animales, que superan los 1,45 metros de alzada y algunos rozan el 1,60, demostraron la robustez de una raza que antiguamente era muy codiciada en Andalucía y Extremadura. La entrada final a la histórica catedral de Santiago coronó una gesta inolvidable que busca dar visibilidad a esta raza para que no desaparezca.

En el grupo que completó el Camino había tres ciudadanos suizos, uno de ellos veterinario, que realizó casi todo el trayecto "montado" en los burros, aunque la mayoría optó por caminar para ponerse en forma. Según el presidente de la asociación, "los que más han disfrutado" han sido los cinco niños que participaron en esta iniciativa, lo que refuerza la idea de que en Asnopra "el relevo generacional parece asegurado", un aspecto muy importante que no ocurre en otras razas autóctonas.

La situación de los asnos andaluces, una especie de Pura Raza Andaluza es crítica: se trata de una especie en peligro extremo de extinción con menos de 500 ejemplares censados. Sin embargo, la asociación observa señales esperanzadoras. "Estamos empezando a darle caña. Comenzamos a promover la raza en 2020 y ahora cada vez se conoce más, cada vez más ganaderos quieren incorporar estos animales", explica Antonio Coca, secretario de la entidad.

Después de haber realizado el Camino en 2022 y ahora en 2026, la idea es intentarlo cada cuatro años como una "forma de mostrar que en realidad la raza andaluza tiene la misma alzada que un caballo y el mismo paso, pero son animales mucho más dóciles, fáciles de domesticar y más nobles". Jiménez invita a quienes se inician con el caballo a que lo hagan con el burro, lo que contribuiría a recuperar una raza en peligro de extinción.

El Camino como herramienta de concienciación

Más allá del logro deportivo y emocional, esta peregrinación cumple una función pedagógica esencial. Cada etapa se convirtió en una oportunidad para dialogar con los habitantes de las localidades gallegas sobre la importancia de preservar una raza estrechamente vinculada al patrimonio y la historia de Andalucía. La expedición contó con un amplio dispositivo de apoyo integrado por veterinarios, un herrador y vehículos de asistencia, garantizando el bienestar de los animales durante todo el recorrido.

Los asnos andaluces completaron la marcha demostrando que son animales resistentes y adaptables, capaces de recorrer largas distancias sin mostrar signos de fatiga. Esta demostración de fortaleza física busca contrarrestar la percepción errónea de que los burros son animales débiles o de segunda categoría, reafirmando su valor como compañeros de trabajo y como parte fundamental del ecosistema rural tradicional.

La Asociación del Asno de Pura Raza Andaluza ha logrado, una vez más, colocar en el mapa esta raza olvidada, recordando a miles de peregrinos y habitantes del Camino que la conservación de la biodiversidad no es solo una cuestión ecológica, sino también cultural e histórica.

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