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La figura histórica de Cayetana de Alba (1926-2014) regresa al centro del panorama cultural madrileño con motivo del primer centenario de su nacimiento. La Casa de Alba ha presentado una ambiciosa exposición orientada a rendir tributo a la aristócrata que dedicó buena parte de su vida a reconstruir el Palacio de Liria tras su devastación en 1936. La muestra, que lleva por título Cayetana, grande de España, mantendrá sus puertas abiertas al público hasta el próximo 31 de enero de 2027.
Esta propuesta expositiva supone una evolución de la muestra inaugurada por el rey Felipe VI en Sevilla en marzo de 2026. A diferencia de aquella primera cita, la edición madrileña incorpora un bloque monográfico dedicado al complejo proceso de reconstrucción de la residencia ducal. Durante la Guerra Civil, el edificio sufrió saqueos e incendios que redujeron el inmueble a sus cuatro fachadas exteriores, obligando a emprender un proyecto de restauración sin precedentes en el patrimonio privado español, supervisado minuciosamente por la Casa de Alba.
Siete décadas de la reconstrucción impulsada por la Casa de Alba
Tras la contienda bélica, Jacobo Fitz-James, XVII duque de Alba y padre de Cayetana, tomó la determinación de levantar de nuevo el emblemático edificio. Las obras comenzaron oficialmente en 1942 y fueron culminadas en 1956 por su heredera, de cuya finalización se cumplen ahora 70 años. Durante la contienda, parte del tesoro artístico fue trasladado a Valencia y Ginebra junto a los fondos del Museo del Prado. Sin embargo, el incendio del palacio provocó la pérdida irreversible del 50 % de la biblioteca y el 90% del archivo histórico, además de la totalidad del mobiliario original de la linajuda Casa de Alba.
Ante la negativa del Estado a conceder ayudas públicas para la restauración, los costes de la reconstrucción y decoración fueron asumidos íntegramente por la propia familia. Tal como ha destacado Eugenia Martínez de Irujo, comisaria de la muestra junto a Cristina Carrillo, la iniciativa no respondió al deseo de poseer una residencia más, sino a un profundo sentido del deber orientado a conservar el patrimonio familiar de la Casa de Alba para las generaciones futuras.
De mecenas a icono: las múltiples facetas de una figura irrepetible
Más allá de los planos, fotografías de época y documentos arquitectónicos, la exposición permite descubrir la vertiente de la duquesa como mecenas y coleccionista de arte. A lo largo de su vida, impulsó la adquisición de obras firmadas por artistas de la talla de Gustave Courbet, Camille Corot, Julio Romero de Torres o Hermen Anglada Camarasa, enriqueciendo el ya de por sí vasto fondo pictórico vinculado a la Casa de Alba.
Asimismo, la exposición examina sus estrechos lazos con dinastías reales, jefes de Estado y referentes del mundo de la cultura. Su apoyo constante a la cinematografía, la ópera y diversas causas benéficas ocupa un espacio destacado en el recorrido, reflejando el compromiso social que caracterizó su gestión al frente de la institución nobiliaria.
Alta costura y archivo histórico al servicio de la divulgación patrimonial
El itinerario expositivo dedica una sección especial a la pasión de la duquesa por la alta costura. Una sala exclusiva exhibe icónicos vestidos diseñados por casas internacionales de la talla de Givenchy, Dior o Lanvin, piezas que documentan la elegancia y el estilo propio que proyectó a nivel internacional.
Con esta exhibición, los visitantes pueden contemplar cómo la determinación personal de la aristócrata permitió rescatar de las cenizas un monumento arquitectónico fundamental. Gracias a ese esfuerzo de conservación, el patrimonio artístico de la Casa de Alba permanece accesible en la actualidad, consolidando el Palacio de Liria como uno de los grandes referentes histórico-artísticos de España.
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