La creencia de que el alcohol destruye neuronas de forma inmediata es un mito simplificado. La ciencia actual muestra que su impacto depende del tipo, la frecuencia y la intensidad del consumo, afectando al funcionamiento cerebral más que a la muerte directa de neuronas.
El mes de las decisiones sobre estudios de futuro refleja la incertidumbre de muchos jóvenes al terminar el bachillerato. Según la OCDE (2025), una parte importante no tiene una expectativa profesional clara y casi la mitad teme no estar preparada para la vida adulta.
Un grupo de investigadores cuestiona la idea tradicional de la pereza como rasgo natural del ser humano. Según sus hallazgos, las personas no evitan el esfuerzo de forma automática, sino que evalúan si una tarea merece la energía que requiere.
Los gestos repetitivos como girar un bolígrafo, jugar con el pelo o explotar burbujas son formas automáticas de “fidgeting”. Estas acciones ayudan al cerebro a regularse, mejorar la concentración y reducir el estrés mediante estímulos sensoriales simples y constantes.
Una nueva investigación sugiere que la procrastinación no es un defecto de carácter, sino el resultado de conexiones neuronales específicas entre el sistema límbico y la corteza prefrontal.
Ser padre transforma profundamente al hombre. La ciencia confirma que el cerebro del hombre cambia al asumir la paternidad, volviéndose más empático, cariñoso y atento.