La tasa de empleo de las mujeres con discapacidad crece hasta el 29,8 %, pero la brecha persiste

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Una mujer con discapacidad maneja una tablet en su trabajo

Lectura fácil

El mercado laboral español muestra señales de transformación, pero las distancias siguen siendo notables cuando se analiza la inclusión desde una perspectiva de género y diversidad. Según el informe "Radiografía del mercado laboral de las personas con discapacidad", elaborado por Randstad Research y publicado este jueves por la Fundación Randstad, la tasa de empleo de las mujeres con discapacidad se situó en el 29,8 % al cierre del último ejercicio analizado.

Este dato supone un avance moderado respecto a periodos anteriores, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido. Sin embargo, la cifra palidece cuando se compara con el 47 % de ocupación que registra el conjunto de la población femenina en España. Esta diferencia de casi 18 puntos porcentuales pone de manifiesto una brecha laboral persistente que requiere de un análisis profundo y medidas estructurales urgentes para alcanzar una igualdad de oportunidades real.

El motor del cambio: mujeres con discapacidad al frente de la ocupación

A pesar de las barreras existentes, el estudio arroja un dato revelador: las mujeres con discapacidad se han convertido en el principal motor del empleo dentro de su colectivo. Mientras que la ocupación masculina sufrió un retroceso del 2,3 %, la femenina experimentó un notable incremento del 5,4 %. Por primera vez en la serie histórica reciente, la tasa de empleo de ellas (29,8 %) supera a la de sus homólogos varones (28,2 %).

Esta dinámica positiva no es un fenómeno aislado de un solo año, sino que refleja una tendencia que se ha intensificado a lo largo de la última década. El compromiso de las empresas por la diversidad y las políticas de inclusión están empezando a dar frutos, permitiendo que perfiles tradicionalmente excluidos encuentren un espacio en el tejido productivo del país. No obstante, el volumen total de contratación sigue mostrando desequilibrios; en los procesos gestionados por la Fundación Randstad durante 2025, de las 2.829 personas que lograron un contrato, el 44 % fueron mujeres, frente a un 56 % de hombres.

El desafío de la inactividad: más de medio millón de personas fuera del sistema

La otra cara de la moneda es la baja participación laboral. La tasa de actividad de las mujeres con discapacidad se sitúa en un escaso 36,3 %. Aunque este porcentaje es ligeramente superior al de los hombres del colectivo (34,7 %), queda extremadamente lejos del 53 % de actividad que presenta la población femenina general según el INE.

Este escenario implica una realidad social preocupante: un total de 546.600 mujeres con discapacidad permanecen inactivas en España. Aunque las causas específicas de esta inactividad no siempre aparecen desglosadas por género en las estadísticas oficiales, los factores globales apuntan a la incapacidad permanente y la jubilación como motivos principales. Sin embargo, también pesan otros elementos como las labores del hogar —que históricamente recaen de forma desproporcionada sobre las mujeres— y la continuación de los estudios.

Formación superior frente a puestos de baja cualificación

Paradójicamente, el nivel formativo de este grupo es elevado. Las mujeres con discapacidad presentan niveles educativos superiores a los de los hombres de su mismo colectivo. Actualmente, unas 206.500 mujeres cuentan con estudios superiores, superando los 178.800 varones con la misma titulación. Además, la cantera de talento sigue creciendo, con 116.400 mujeres cursando estudios en la actualidad.

A pesar de contar con una mejor preparación académica, el mercado laboral todavía no parece capaz de absorber este talento de manera eficiente. La mayoría de las contrataciones se siguen concentrando en sectores de baja cualificación, principalmente en servicios y ocupaciones elementales. Esta "sobrecualificación" o falta de encaje en puestos técnicos es uno de los grandes retos para las mujeres con discapacidades que aspiran a desarrollar carreras profesionales plenas.

Hacia una integración laboral efectiva

Ante este escenario, Silvia Galán, directora de acción social de la Fundación Randstad, subraya que, aunque la evolución es positiva, es "todavía insuficiente". La mejora en la tasa de empleo y la reducción del paro son hitos importantes, pero la distancia con el resto de la población femenina sigue siendo una barrera crítica.

Para cerrar esta brecha, resulta fundamental no solo incentivar la contratación, sino garantizar que las mujeres con discapacidad tengan acceso a sectores de alta cualificación y a entornos de trabajo adaptados que valoren su formación superior. Solo así se podrá transformar el crecimiento estadístico en una inclusión social y económica verdadera.

Añadir nuevo comentario