El texto explica que el futuro hacia 2050 será muy distinto por cambios en el clima, la tecnología y la sociedad. Las empresas, gobiernos y territorios deberán adaptarse a nuevos riesgos, especialmente climáticos y económicos.
El verdadero desafío no es solo contar mejor lo que hacemos, sino ampliar nuestra capacidad de movilización y pasar de la conciencia individual a la acción compartida efectiva con destinos sostenibles.
En un contexto de sobreexposición y juicio constante, muchas empresas están optando por el greenhushing: reducir o evitar la comunicación de sus iniciativas de sostenibilidad para minimizar riesgos reputacionales