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El Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas del Mundo 2026 se conmemorará el 5 de septiembre, una fecha destinada a reconocer sus aportes, visibilizar sus derechos y respaldar su participación en las decisiones que afectan a sus comunidades, territorios y culturas. El día de la Mujer Indígena adquiere una relevancia especial porque, por primera vez, cuenta con una conmemoración internacional establecida formalmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El 26 de noviembre de 2025, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución A/RES/80/10, mediante la cual decidió proclamar el 5 de septiembre de cada año como el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas del Mundo. La decisión fue adoptada mediante una votación registrada de 123 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones.
De esta manera, el 5 de septiembre de 2026 representará una oportunidad para que gobiernos, instituciones, organizaciones sociales y medios de comunicación pongan el foco en las experiencias y las demandas de las mujeres indígenas de todo el mundo. La iniciativa busca que la fecha no sea únicamente simbólica, sino que contribuya a impulsar políticas públicas, recursos y medidas concretas para garantizar sus derechos.
La elección de esta jornada también mantiene un vínculo con la memoria histórica de América Latina. En distintos países de la región, el 5 de septiembre se relaciona con la figura de Bartolina Sisa, líder y mujer indígena aymara que participó en la resistencia anticolonial y se convirtió en un símbolo de lucha, dignidad y defensa de los pueblos originarios.
Guardianas de la cultura y los territorios
La mujer indígena cumple funciones esenciales dentro de sus comunidades. Son transmisoras de lenguas, conocimientos, prácticas culturales, formas de organización y sistemas tradicionales de cuidado. Su trabajo contribuye a mantener vivas las identidades colectivas y a fortalecer los vínculos entre generaciones.
La ONU reconoce que también desempeñan un papel decisivo en la protección de las tierras, los territorios y la biodiversidad. Muchas mujeres participan en la defensa de los recursos naturales, la conservación de semillas, la producción de alimentos y la respuesta comunitaria frente a los efectos del cambio climático. Por ello, sus conocimientos resultan fundamentales para construir sociedades más sostenibles y resilientes.
Sin embargo, sus contribuciones no siempre reciben el reconocimiento que merecen. La discriminación por razones de género, origen étnico, condición social, idioma o lugar de residencia puede limitar sus oportunidades educativas, económicas y políticas. Esta realidad demuestra que las mujeres indígenas no deben ser consideradas únicamente como receptoras de ayuda, sino como titulares de derechos, lideresas y agentes de transformación.
Desigualdades que aún persisten
El Día Internacional de la Mujer Indígena 2026 también debe servir para hablar de las barreras que continúan afectando a millones de mujeres y niñas indígenas. De acuerdo con la información publicada por las Naciones Unidas, existen alrededor de 185 millones de mujeres indígenas en el mundo y aproximadamente el 15 % vive en condiciones de extrema pobreza. Además, menos de una cuarta parte tiene un trabajo remunerado, frente a cerca del 50 % de las mujeres no indígenas.
Estas desigualdades se manifiestan en diferentes ámbitos. En algunas comunidades persisten dificultades para acceder a servicios de salud adecuados, educación de calidad, justicia y empleo digno. También existen problemas relacionados con la falta de acceso seguro a la tierra, los territorios y los recursos naturales.
La situación puede ser todavía más grave para las niñas y adolescentes, quienes enfrentan riesgos como los embarazos tempranos, la violencia de género, la trata y la interrupción de sus estudios. La ONU advierte, asimismo, sobre las altas tasas de mortalidad materna y la violencia obstétrica que afectan a mujeres indígenas en distintos lugares del mundo.
Estas problemáticas no son inevitables. Requieren respuestas públicas que tengan en cuenta las particularidades culturales y lingüísticas de cada pueblo, así como las opiniones y propuestas de las propias mujeres indígenas.
“Nada sobre nosotras sin nosotras”
Una de las principales demandas de las organizaciones de mujeres indígenas es participar de forma efectiva en la elaboración de las políticas que les afectan. El principio “Nada sobre nosotras sin nosotras” resume la necesidad de que sus voces estén presentes en los espacios de decisión, desde los gobiernos comunitarios hasta los parlamentos y organismos internacionales.
ONU Mujeres ha subrayado que las mujeres indígenas deben ser escuchadas en el hogar, en la vida comunitaria y en los ámbitos político, social, económico y cultural. También ha señalado que cualquier programa dirigido a ellas debe contar con su participación y reflejar la diversidad de sus experiencias.
La participación no debe limitarse a actos de consulta ocasionales. Es necesario garantizar condiciones para que toda mujer indígena pueda ejercer cargos de liderazgo, acceder a información, expresarse en sus propios idiomas y participar en igualdad de condiciones. Esto implica eliminar obstáculos económicos, institucionales y sociales que históricamente han restringido su presencia en la vida pública.
Derechos, justicia y acciones concretas
La Recomendación General número 39 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, aprobada en 2022, ofrece orientaciones a los Estados para proteger los derechos de las mujeres y niñas indígenas. El documento aborda la discriminación, la violencia, el acceso a la justicia, la salud, la educación, la participación política, la tierra y los recursos naturales.
A partir de este marco, la conmemoración de 2026 debería promover medidas como:
- Garantizar servicios de salud interculturales, accesibles y respetuosos de las lenguas y prácticas de cada comunidad.
- Prevenir y sancionar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas indígenas.
- Asegurar el acceso efectivo a la justicia indígena y no indígena, sin discriminación ni prejuicios.
- Fortalecer la educación de niñas y adolescentes, con programas que respeten sus identidades culturales.
- Reconocer el trabajo comunitario, productivo y de cuidados que realizan las mujeres indígenas.
- Proteger a las defensoras de los territorios y del medio ambiente.
- Impulsar su participación en los procesos de toma de decisiones.
- Destinar recursos públicos a proyectos diseñados y dirigidos por mujeres indígenas.
Una conmemoración con compromiso
El Día Internacional de la Mujer Indígena 2026 no debería reducirse a homenajes, fotografías o mensajes institucionales. La fecha debe abrir espacios para escuchar a las protagonistas, difundir sus propuestas y revisar las políticas que todavía reproducen desigualdades.
Reconocer a las mujeres indígenas significa valorar sus conocimientos, respetar sus decisiones y garantizar el ejercicio pleno de sus derechos. También implica comprender que la defensa de sus territorios, culturas y comunidades está estrechamente relacionada con la protección de la biodiversidad y la construcción de un futuro sostenible.
El 5 de septiembre de 2026 será, por tanto, una jornada de memoria, reconocimiento y acción por la mujer indígena. Pero el compromiso con las mujeres y niñas indígenas debe mantenerse durante todo el año: con leyes eficaces, presupuestos suficientes, participación real y políticas elaboradas junto a ellas. Solo así la visibilidad internacional podrá transformarse en igualdad, justicia y mejores condiciones de vida.
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