España se ha convertido en el primer país de la Unión Europea en validar la Escala del Edadismo de la Organización Mundial de la Salud, una herramienta que permite medir la discriminación por edad de forma rigurosa.
Un informe de Eurostat sobre la discriminación en la UE muestra que, en 2024, los extranjeros se sintieron más discriminadas que las autóctonas, especialmente al buscar vivienda o usar servicios públicos.
El PSOE reclamó reforzar la creación de entornos seguros e inclusivos para garantizar la igualdad de las personas Lgtbi+ en el deporte ante el aumento de discursos de odio.
La discriminación por edadismo se consolida como una barrera invisible que afecta al acceso a servicios básicos, al trato sanitario y a la participación ciudadana, en un país que paradójicamente envejece a pasos agigantados.