Tras la detención de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada de Venezuela y envió un mensaje conciliador a Estados Unidos, proponiendo cooperación y diálogo.
Europa afronta un momento de debilidad política: pese a su deseo de autonomía, vuelve a depender de Estados Unidos, esta vez de Donald Trump, para cerrar la guerra en Ucrania