La generación Z sitúa el salario y la estabilidad por encima del teletrabajo

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Teletrabajo y estabilidad en la generación Z

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El salario y la estabilidad laboral se imponen al teletrabajo entre los jóvenes, que buscan mejores condiciones económicas, seguridad y oportunidades de crecimiento profesional. Así lo revela un estudio de Mazinn y Future for Work Institute, que analiza las prioridades laborales de la generación Z y los retos que afrontan las empresas para atraer y fidelizar el talento joven.

La generación Z prioriza el sueldo y la estabilidad laboral frente al teletrabajo

La incorporación de los jóvenes al mercado laboral está transformando las prioridades de las empresas. Según el estudio Pulso Jóvenes y Trabajo 2026, elaborado por Mazinn y Future for Work Institute, más de la mitad de los encuestados considera que un salario justo y competitivo es su principal prioridad. Le siguen la estabilidad laboral, señalada por el 48 %, y las buenas relaciones con los compañeros, con un 38 %.

Las preferencias de la generación Z cambian con la experiencia. Al comenzar su trayectoria, numerosos jóvenes esperan encontrar un puesto relacionado con sus estudios. Sin embargo, esta expectativa pierde fuerza: quienes consideran esencial desarrollar una carrera vinculada a su formación pasan del 31 % al 12 % cuando superan los tres años de experiencia.

Al mismo tiempo, crece la importancia de recibir una compensación acorde con el esfuerzo realizado. La proporción de participantes que prioriza esta cuestión aumenta del 30 % al 36 %. Frente al salario y la estabilidad, el teletrabajo ocupa una posición secundaria y solo lo señala el 13 % de los encuestados. Estos datos indican que la flexibilidad no es una prioridad universal entre los profesionales más jóvenes.

Cuatro perfiles diferentes ante el empleo

El informe identifica cuatro grupos con distintas maneras de entender el trabajo. Los más numerosos son los buscadores de estabilidad, que representan el 33 % de la muestra. Valoran un empleo seguro y compatible con su vida personal.

Después aparecen los trabajadores con condiciones, que suponen el 27 %. Los emprendedores independientes representan el 21 % y valoran la autonomía.

El último grupo son los aprendices impacientes, que alcanzan el 20 %. Esta diversidad confirma que la generación Z no responde a un único modelo de trabajador.

El liderazgo y la seguridad ganan importancia

Un 41 % prefiere un jefe cercano, mientras que el 38 % valora una orientación centrada en el desarrollo profesional. Además, un 37 % considera prioritario que sus superiores confíen en su capacidad para trabajar con autonomía.

Otro resultado destacado es el interés por el sector público. La educación, la sanidad pública y la administración ganan relevancia por la seguridad y previsibilidad que ofrecen. Los centros educativos encabezan las preferencias, aunque solo reúnen el 5 % de las respuestas, señal de que no existe una opción dominante.

En definitiva, la generación Z busca algo más que flexibilidad: quiere condiciones económicas adecuadas, estabilidad y oportunidades de desarrollo. Para atraer y conservar este talento, las empresas deben adaptar sus políticas a las expectativas de cada profesional.

En general, la generación Z reúne intereses diversos y no exige un único modelo de empleo, sino oportunidades que respondan a sus circunstancias. La generación Z valorará aquellas organizaciones capaces de combinar una remuneración justa, seguridad y crecimiento profesional.

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