Un hallazgo en Teruel adelanta tres millones de años el origen de las comadrejas

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Fragmento de mandíbula de 'Galanthis baskini' y mandíbula de comadreja menor

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Un reciente estudio científico ha cambiado de forma significativa lo que se sabía hasta ahora sobre el origen de los mustélidos, la familia de pequeños carnívoros que incluye a comadrejas, hurones o visones. La investigación, liderada por especialistas del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), sitúa la presencia de estos animales en la provincia de Teruel hace más de seis millones de años, lo que adelanta en tres millones de años el registro fósil conocido hasta la fecha.

Este descubrimiento no solo amplía la cronología evolutiva del grupo, sino que también aporta nuevas claves sobre cómo se desarrollaron sus características más distintivas.

El protagonista de este hallazgo es un pequeño carnívoro cuyo peso se ha estimado en apenas 136 gramos, una cifra muy similar a la de la actual Mustela nivalis, considerada hoy el carnívoro más pequeño del mundo. A partir de fósiles encontrados en el yacimiento de Las Casiones, en Teruel, los investigadores han identificado una nueva especie y género: Galanthis baskini.

El análisis de estos restos antepasados de las comadrejas ha permitido reconstruir con mayor precisión cómo eran los primeros representantes de esta familia. Se trata de una especie primitiva que habitó el sur de Europa durante el Mioceno, en un entorno muy diferente al actual, marcado por condiciones climáticas y ecológicas particulares.

Las comadrejas tienen un origen mucho más antiguo de lo que se creía

Hasta ahora, los fósiles más antiguos atribuidos a comadrejas procedían de yacimientos situados en Polonia y Alemania, con una antigüedad aproximada de 3,5 millones de años, ya en el Plioceno. Sin embargo, este nuevo descubrimiento en Teruel prácticamente duplica esa antigüedad, lo que obliga a replantear la evolución temprana de estos animales.

El estudio, publicado en la revista científica Palaeontology por un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), confirma que los mustélidos ya estaban presentes en la Península Ibérica varios millones de años antes de lo que se pensaba.

Según explicó el investigador Daniel De Miguel, de la Universidad de Zaragoza, este hallazgo pone de relieve la enorme riqueza paleontológica de Aragón, una región clave para el estudio de los mamíferos fósiles a nivel mundial.

La miniaturización como estrategia evolutiva

Uno de los aspectos más interesantes del descubrimiento de estas comadrejas del pasado tiene que ver con el tamaño del animal. El hecho de que este primitivo mustélido fuese tan pequeño sugiere que la miniaturización pudo haber sido una estrategia evolutiva temprana dentro del grupo.

Los científicos consideran que esta reducción de tamaño, junto con adaptaciones para capturar presas pequeñas como roedores, apareció muy pronto en la historia evolutiva de estos carnívoros. Esta hipótesis está relacionada con cambios ambientales ocurridos hacia el final del Mioceno, así como con la expansión de ciertos grupos de roedores que habrían constituido una fuente de alimento clave.

En este sentido, el estudio no solo aporta información sobre una especie concreta, sino que también ayuda a entender mejor cómo se diversificaron los carnívoros en Europa.

La Península Ibérica, un enclave clave

El hallazgo refuerza la importancia de la Península Ibérica como un territorio fundamental para estudiar la evolución de los mamíferos durante el Neógeno, un periodo caracterizado por importantes transformaciones climáticas y ambientales.

Los yacimientos de Teruel continúan siendo una fuente invaluable de información para los paleontólogos. No solo permiten reconstruir la historia de los mustélidos, sino también la de muchas otras especies que habitaron Europa en el pasado.

Además, actualmente se están desarrollando nuevas campañas de excavación e investigación en distintas regiones, incluyendo Aragón, Madrid y la Comunidad Valenciana, así como en países como Egipto, Kenia, Namibia, Sudáfrica, Turquía y China. Estos trabajos prometen seguir ampliando el conocimiento sobre la evolución de la fauna terrestre.

El estudio también ha permitido revisar la clasificación de otro mustélido fósil procedente de China, de edad similar, que ha sido denominado Zdanskyictis. Este análisis ha contribuido a clarificar las relaciones evolutivas dentro de la familia.

Según los investigadores, esta especie de comadrejas se sitúa cerca de los linajes que dieron lugar a grupos actuales como las nutrias (Lutrinae) o los ictoniquinos (Ictonychinae), que incluyen animales como el turón jaspeado, la comadreja africana o el grisón.

Un paso más en la comprensión del pasado

En conjunto, este descubrimiento con estas especies de comadrejas supone un avance significativo en el conocimiento de la evolución de los pequeños carnívoros. Al adelantar millones de años la aparición de los mustélidos, los científicos abren nuevas líneas de investigación sobre cómo y cuándo surgieron las adaptaciones que caracterizan a este grupo.

Teruel vuelve así a situarse en el mapa de la paleontología internacional, demostrando que aún quedan muchas piezas por encajar en el complejo rompecabezas de la historia de la vida en la Tierra.

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