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Buscar un embarazo que no llega es una carrera de fondo y en ocasiones la respuesta médica ante esta situación suele ser una “causa inexplicada”. Aunque tradicionalmente, se ha encasillado la celiaquía como un trastorno puramente digestivo, nuevas líneas de investigación sugieren que existe la posibilidad de que la infertilidad sin causa aparente podría estar relacionada con esta enfermedad.
La revista Consumer informa de que En España, ocho de cada diez personas que padecen este trastorno todavía no lo saben y algunos estudios sugieren que esta enfermedad no detectada podría dificultar el embarazo y, aunque no es una de las causas más comunes de infertilidad, existe la posibilidad de que vivir con esta patología sin tratamiento afecte la gestación.
Cómo afecta la celiaquía a la búsqueda de un embarazo
Los especialistas han venido observando a lo largo de las últimas décadas una relación entre la enfermedad celíaca no tratada y la infertilidad inexplicada, pero la evidencia científica aún no es concluyente. La investigación todavía no concluye con exactitud cuál es el mecanismo por el que este trastorno puede afectar a la fertilidad, aunque parece haber ciertas pistas. El respaldo científico sigue siendo preliminar, pero para muchas mujeres que no logran quedarse embarazadas, un sencillo análisis de sangre podría arrojar algo de luz.
Uno de los motivos por los que la celiaquía no diagnosticada puede afectar a la fertilidad es que muchos de los nutrientes que son claves para la implantación del embrión y su desarrollo, como el hierro, el zinc, el ácido fólico o la vitamina B12, no se absorben adecuadamente, de ahí que afecte a la fecundación.
Además, los suplementos nutricionales tampoco se absorben correctamente, porque la pared intestinal está dañada e incluso algunos estudios sugieren que la placenta también puede verse afectada. Diana Alecsandru, coordinadora de la Unidad de Inmunología y Fallo Reproductivo de IVI, explica el papel de este trastorno no tratado en la fertilidad femenina: “Puede afectar de varias formas. Por un lado, puede generar un estado inflamatorio e inmunológico sistémico que interfiera con la implantación embrionaria o con la evolución temprana de la gestación.
Por otro, puede asociarse a malabsorción y déficits nutricionales relevantes para la función ovulatoria, la receptividad endometrial y el desarrollo embrionario inicial”. Además, como añade Marina González, responsable de la clínica de reproducción asistida Ginemed Bilbao, también puede manifestarse con alteraciones menstruales, como amenorrea (ausencia de menstruación) o incluso menopausia precoz y abortos de repetición. “Por ello, en mujeres que no saben que padecen celiaquía, la enfermedad puede afectar a la capacidad de lograr y mantener un embarazo, tanto si se intenta de forma natural o a través de tratamientos de reproducción asistida”, indica Marina González.
“En mujeres con infertilidad o fallo reproductivo sin causa aparente, especialmente si hay abortos recurrentes o fallos de implantación, alrededor de un 1 % podría presentar una celiaquía detectable con cribado clásico basado en anti-TG2 (el análisis de sangre más usado para detectar la celiaquía).
El porcentaje es algo mayor si se consideran formas menos evidentes o seronegativas, es decir, cuando los anticuerpos no aparecen en la prueba de sangre porque la enfermedad es leve o está en fases tempranas”, explica la doctora Diana Alecsandru. Marina González sitúa esa estimación en una franja similar: “Se estima que aproximadamente entre el 1 % y el 2 % de las pacientes con fallo de implantación o abortos de repetición pueden presentar enfermedad celíaca.
En algunos casos, el diagnóstico se realiza precisamente tras investigar las posibles causas de resultados reproductivos desfavorables”. Puede parecer un porcentaje pequeño, pero tiene un enorme valor clínico: si esa causa se identifica, una dieta sin gluten puede cambiar el pronóstico.
Una enfermedad con diagnóstico sencillo
Una de las paradojas de esta enfermedad es que, pese a sus posibles consecuencias, el diagnóstico inicial es relativamente accesible. En la mayoría de los casos, el cribado puede comenzar con la analítica de sangre para detectar anticuerpos específicos que atacan el intestino cuando la persona afectada ingiere gluten.
Si el resultado sugiere, el diagnóstico suele confirmarse mediante una endoscopia con biopsia de la mucosa duodenal, que permite comprobar si existe daño intestinal. En algunos casos también puede ser útil un estudio genético o una evaluación del especialista en aparato digestivo, sobre todo cuando hay dudas diagnósticas o se sospecha de otras enfermedades.
El gran error, subrayan las especialistas, es iniciar una dieta sin gluten por cuenta propia antes de hacerse las pruebas. Si se retira el gluten demasiado pronto, los anticuerpos pueden negativizarse y la biopsia normalizarse parcialmente, dificultando el diagnóstico correcto. Por eso, si existe sospecha, lo adecuado es consultar con el especialista.
Recomendaciones para mujeres con enfermedad celíaca diagnosticada
Cuando una mujer ya sabe que tiene enfermedad celíaca y desea quedarse embarazada, la prioridad no es solo una dieta sin gluten, sino comprobar que la enfermedad está realmente controlada y que no existen déficits nutricionales persistentes. “En una mujer ya diagnosticada con celiaquía, antes de intentar el embarazo es recomendable comprobar que la enfermedad no está activa. Para ello se pueden medir los anticuerpos anti-transglutaminasa tisular IgA.
Además, es aconsejable realizar una analítica con un perfil nutricional completo para descartar posibles déficits de nutrientes importantes para el embarazo”, aconseja Marina González. Este control antes del embarazo es especialmente importante porque muchas mujeres, aun siguiendo una dieta sin gluten, pueden arrastrar carencias si el intestino no ha cicatrizado del todo o si la dieta no está bien planificada.
“Los nutrientes más relevantes que hay que vigilar antes de la concepción son el hierro, el ácido fólico, la vitamina B12 y la vitamina D”, indica Alecsandru. “También debe garantizarse un buen estado nutricional global, porque una dieta sin gluten mal planificada no siempre corrige automáticamente todas las carencias”, añade la especialista. Marina González amplía esa lista e incluye el yodo, el calcio y el zinc entre los nutrientes que conviene valorar especialmente en mujeres celíacas que desean concebir.
La recomendación general es clara: no hay que suplementar a ciegas, sino personalizar según la analítica. Pero si existe una sospecha de malabsorción o antecedentes de enfermedad activa, conviene ser especialmente cuidadosos con el estado nutricional antes de iniciar la búsqueda gestacional o un tratamiento de reproducción asistida.
Este escenario evidencia la necesidad de avanzar con investigaciones bien controladas y homogéneas, que permitan comprender mejor los mecanismos implicados —tanto inflamatorios como endocrinos— y evaluar el impacto real de una dieta sin gluten sobre la fertilidad.
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