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La primera etapa del complejo operativo de evacuación y repatriación de los pasajeros y gran parte de la tripulación del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, concluyó este domingo de manera satisfactoria con el desembarco de 94 personas en Tenerife. Las autoridades sanitarias y logísticas implicadas calificaron la jornada como un éxito, tras una operación cuidadosamente coordinada que permitió trasladar a los afectados a distintos destinos internacionales sin registrar incidentes durante el proceso.
El buque llegó a primera hora de la mañana al puerto de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, donde quedó activado un amplio dispositivo para garantizar un desembarco seguro y controlado. Según el plan establecido, la segunda y última fase del operativo se llevará a cabo este lunes por la tarde, con la salida de dos vuelos adicionales con destino a Australia y Países Bajos desde el aeropuerto de Tenerife Sur.
Llegada del crucero MV Hondius y evaluación sanitaria inicial
El MV Hondius atracó en el puerto tinerfeño alrededor de las 6:30 horas. Desde ese momento comenzaron los preparativos para coordinar el desembarco de las 151 personas que permanecían a bordo, procedentes de 23 países diferentes. Del total, 147 correspondían a pasajeros y miembros de la tripulación, mientras que otras cuatro personas formaban parte del equipo técnico y sanitario desplazado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
Antes de iniciar cualquier movimiento, profesionales de Sanidad Exterior accedieron al barco para realizar una evaluación médica completa de todos los ocupantes. Tras confirmar que ninguno presentaba síntomas compatibles con la enfermedad en ese momento, se autorizó el inicio del desembarco, que arrancó oficialmente a las 9:30 horas.
Los ciudadanos españoles, primeros en ser evacuados
El primer grupo en abandonar el barco estuvo formado por los ciudadanos españoles: 14 personas en total, de las cuales 13 eran pasajeros y una pertenecía a la tripulación. Debido a las características del puerto y del operativo, fueron trasladados inicialmente en embarcaciones tipo zodiac hasta la dársena, donde les esperaban autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Desde allí fueron conducidos directamente al aeropuerto de Tenerife Sur, donde embarcaron en un avión del Ejército del Aire con destino a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid. Una vez en territorio peninsular, todos fueron derivados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, centro donde permanecerán en cuarentena y bajo vigilancia médica durante las próximas semanas.
Tras la salida del grupo español, el mismo procedimiento se repitió con otros pasajeros y tripulantes de distintas nacionalidades, que fueron distribuidos en vuelos organizados específicamente para facilitar su regreso.
Durante la jornada partieron expediciones con destino a Francia, que recibió a cinco personas; Canadá, con cuatro; Países Bajos, con 26; Reino Unido, con 22; Irlanda, con dos; Turquía, con tres; y Estados Unidos, con 18 pasajeros y tripulantes.
Sin embargo, uno de los ciudadanos franceses comenzó a presentar síntomas durante el trayecto de regreso, según confirmó el primer ministro francés, Sébastian Lecornu, lo que mantiene la atención sanitaria sobre el caso y refuerza la vigilancia sobre todos los repatriados.
La ministra de Sanidad, Mónica García, calificó el despliegue como un “éxito”, destacando la coordinación entre organismos nacionales e internacionales pese a las dificultades surgidas en las horas previas.
La principal controversia se produjo tras las declaraciones del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, quien el sábado expresó su rechazo a permitir el atraque del MV Hondius si no existían garantías de que toda la operación finalizaría dentro del domingo. Finalmente, tras negociaciones y ajustes en el dispositivo, la autoridad de Marina Mercante autorizó el acceso del barco al puerto, desbloqueando así una situación que había generado incertidumbre.
Segunda fase: nuevos vuelos y salida definitiva del buque
El operativo continuará este lunes con la segunda fase del plan de evacuación. El objetivo es completar la repatriación del resto de pasajeros y de la mayoría de los tripulantes antes de las 19:00 horas.
Según explicó Maria Van Kerkhove, directora de prevención y preparación frente a pandemias de la OMS, está prevista la llegada de dos aviones especiales, uno procedente de Australia y otro de Países Bajos. Ambos transportarán a pasajeros cuyos países de origen no habían organizado vuelos específicos para recogerlos.
Antes de partir, el MV Hondius será sometido a tareas de repostaje y reabastecimiento en el mismo puerto tinerfeño. Posteriormente, retomará su travesía hacia Países Bajos con una tripulación reducida de 30 personas, frente a las 61 con las que había salido inicialmente desde Cabo Verde. Durante ese trayecto permanecerá también a bordo un profesional sanitario para supervisar cualquier posible incidencia médica.
Cuarentena obligatoria y vigilancia durante 42 días
La OMS ha establecido recomendaciones estrictas para todas las personas vinculadas al MV Hondius debido a la detección de la cepa Andes del hantavirus, considerada especialmente preocupante por su prolongado periodo de incubación.
A diferencia de otras variantes conocidas, esta cepa puede tardar hasta 42 días en manifestarse, por lo que se ha recomendado que tanto pasajeros como tripulación permanezcan bajo seguimiento sanitario activo durante ese tiempo.
Maria Van Kerkhove subrayó que este monitoreo deberá incluir controles médicos diarios, ya sea en los domicilios de los afectados o en instalaciones específicas habilitadas por cada país. Aunque cada gobierno podrá aplicar sus propios protocolos, la OMS insiste en la necesidad de una vigilancia rigurosa para evitar posibles contagios y detectar cualquier síntoma de manera precoz.
El MV Hondius, que había partido desde Cabo Verde rumbo a Canarias tras la recomendación expresa de la OMS de desembarcar en territorio español por razones de seguridad, encara ahora la fase final de una crisis sanitaria internacional que ha obligado a movilizar recursos médicos, diplomáticos y logísticos a gran escala.
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