Los extranjeros perciben más discriminación en la UE durante 2024

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Los extranjeros experimentaron mucha discriminación

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En la Unión Europea (UE), las personas nacidas fuera de su país de residencia aseguraron sentirse más discriminadas que las autóctonas en múltiples aspectos de la vida cotidiana durante 2024. Así lo revela un reciente informe de Eurostat, la oficina estadística europea, que analiza la autopercepción de la discriminación en distintos ámbitos sociales.

Según el estudio, los extranjeros enfrentan obstáculos significativos en su integración y en el acceso a recursos básicos como la vivienda, los servicios públicos o la educación.

El acceso a la vivienda, el entorno más difícil para los extranjeros

De todos los contextos analizados, la búsqueda de vivienda se presenta como el ámbito donde la discriminación se percibe con mayor intensidad. En 2024, el 12,5 % de los extranjeros dijeron haberse sentido discriminadas al intentar encontrar alojamiento, frente a solo el 4,3 % de las personas autóctonas.

Esta diferencia refleja un problema persistente en la igualdad de oportunidades dentro del mercado inmobiliario europeo, donde los prejuicios y barreras culturales continúan afectando especialmente a las personas migrantes.

La interacción con instituciones y administraciones públicas tampoco se libra de la desigualdad. En este entorno, el 9,7 % de los extranjeros afirmaron haber sentido algún tipo de trato discriminatorio, mientras que esa sensación fue compartida por el 4,5% de los nativos.

Estos datos ponen de manifiesto las dificultades que muchas personas enfrentan al acceder a servicios esenciales como sanidad, empleo o prestaciones sociales, donde los prejuicios sutiles o los obstáculos burocráticos pueden amplificar la sensación de exclusión.

Discriminación en espacios públicos y ocio

La vida social tampoco escapa a esta realidad. El 7,8 % de las personas nacidas fuera del país donde residen manifestaron haberse sentido discriminadas en espacios públicos como cafeterías, tiendas o instalaciones deportivas. En contraste, solo el 2,8 % de los autóctonos reportaron experiencias similares.

Esto significa que los extranjeros tienen casi tres veces más probabilidades de sentirse discriminadas en estos espacios comunes. La percepción de ser tratadas de forma diferente, incluso en entornos informales, es un reflejo de las tensiones sociales aún presentes en algunas comunidades europeas.

A pesar de estas cifras, el entorno educativo muestra una brecha menos pronunciada. Eurostat informa que el 4,3 % de los extranjeros se sintieron discriminados en centros académicos, frente al 2,3 % de los nacidos en el país. Aunque la diferencia continúa existiendo, es la más baja entre todos los ámbitos analizados, lo que podría interpretarse como un paso hacia una mayor inclusión e igualdad dentro de las instituciones educativas europeas.

Países con mayores y menores diferencias

Al centrarse en la discriminación percibida en espacios públicos, Eurostat identifica cinco países con las tasas más elevadas entre los extranjerosLos Países Bajos lideran la lista, con un 16,2 %, muy por encima del 5 % entre los autóctonos, lo que supone una diferencia de 11,2 puntos porcentuales.

Les siguen Austria (13,9 % frente a 6,1 %), Dinamarca (13,1 % frente a 5,3 %), Finlandia (13,1 % frente a 2,4 %) y Portugal (10,8 % frente a 1,8 %). Todos ellos presentan una brecha significativa en la forma en que ambos grupos perciben el trato recibido en la sociedad.

En el otro extremo, Croacia y Estonia muestran los niveles más equilibrados: en el primero, solo el 0,8 % de los nacidos en el extranjero frente al 0,7 % de los nativos declararon sentirse discriminados; en el segundo, las cifras fueron 6,7 % y 6,4 %, respectivamente.

Un reflejo de los retos de integración en Europa

Los resultados del estudio de Eurostat evidencian que, pese a los avances en políticas de inclusión, las diferencias en la percepción de la discriminación entre extranjeros y autóctonos siguen siendo relevantes. La vivienda continúa siendo el terreno más problemático, pero las desigualdades se extienden también a otras áreas fundamentales de la vida social.

Esta radiografía de la discriminación en 2024 invita a una reflexión profunda sobre las medidas necesarias para construir una Europa más equitativa, donde el origen no determine la calidad del trato recibido ni la posibilidad de desarrollarse plenamente en la sociedad que se elige como hogar.

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