Los nanopinganillos invisibles desatan una guerra tecnológica en los exámenes de la EvAU

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nanopinganillos

Lectura fácil

Comienza la cuenta atrás para las evaluaciones finales de bachillerato y las pruebas de acceso a la universidad (EvAU y EBAU). Con ellas, vuelven a surgir métodos para copiar sin ser detectados y obtener buenos resultados. La tecnología es una gran aliada de estas practices, pero más allá de la IA, existen dispositivos muy discretos que circulan por las aulas y redes sociales: los conocidos pinganillos ocultos o nanopinganillos.

Así funcionan los pinganillos ocultos

Según las webs que los venden y opiniones de usuarios, se introduce en la oreja una pequeña pieza que contiene la cavidad resonadora junto con el imán. Por otra parte, se lleva oculto un accesorio —como un collar o brazalete— que permite al aparato funcionar. Por sí solo no hace nada y necesita un 'puente' que lo conecte con el 'mundo exterior'. A su vez, este artilugio —que suele ser un teléfono móvil— mantiene la fuente de sonido en marcha, conectándose al accesorio que transmite directamente la señal.

El peligro invisible de los nanopinganillos en las aulas

Son dispositivos extremadamente pequeños que se tienen que extraer obligatoriamente con una varilla magnética debido a que se adhieren directamente al tímpano del usuario. No incorporan altavoces convencionales, ya que el sonido se transmite íntegramente mediante inducción magnética: se trata de un diminuto imán, usualmente fabricado de neodimio, que recibe de forma directa las señales eléctricas y vibra en el interior de nuestra oreja. Hasta ahora, los nanopinganillos habían resultado completamente indetectables a simple vista para los profesores. De hecho, a no ser que los vigilantes de la sala dispongan de ciertas herramientas específicas de escaneo, no se pueden detectar con facilidad como sí sucede con otro tipo de dispositivos inalámbricos habituales. Se venden con total libertad en tiendas online gigantescas como Amazon y en diversos establecimientos físicos, y se promocionan abiertamente mediante vídeos en redes sociales de gran impacto como TikTok. Sus precios en el mercado nacional parten desde apenas los 40 euros y uno de sus mayores reclamos comerciales es, precisamente, que se pueden utilizar libremente para copiar en exámenes oficiales sin ser detectados.

¿Por qué no se pueden detectar fácilmente?

Su tecnología de funcionamiento evita que sean rastreados a simple vista. Al ser dispositivos intraaurales diseñados para insertarse en el canal auditivo, no se aprecian. No obstante, es la tecnología de inducción la que dificulta su rastreo. El dispositivo depende de una fuente exterior conectada a un teléfono, entrando en el terreno de la radiofrecuencia, que no es fácil de detectar o inhibir sin aparatos externos. Controlar los nanopinganillos requiere contramedidas más caras, sofisticadas y restringidas al público general.

Diferencia entre inhibidores y detectores de frecuencia

La UNED ya ha empezado a experimentar con detectores de radiofrecuencia, que permiten analizar a corta distancia si hay aparatos emitiendo en una onda determinada. Si se detecta que alguien lleva un aparato así, se le pide que lo muestre; si se niega, no entra al examen. Esto no es lo mismo que un inhibidor de frecuencia. Estos últimos, usados por la Policía, inutilizan todos los aparatos electrónicos de una misma frecuencia. No se pueden comprar libremente, requieren complejas autorizaciones y un presupuesto altísimo para frenar el uso de nanopinganillos.

Detectores de materiales y nuevos sensores de proximidad

Otra manera de reconocer estos sistemas es mediante la detección de materiales. Incluso apagado, un detector de materiales identifica si la pieza oculta contiene metal. Este método ya lo implementa la UNED junto al escáner de radiofrecuencia para cazar nanopinganillos. Por otra parte, en redes circulan vídeos de profesores con brazaletes sensores que interceptan las señales por proximidad: mediante auriculares escuchan en tiempo real a quien está fuera dictando el temario del examen, interceptando la transmisión.

Hacia un control más estricto de la seguridad académica

La proliferación de fraudes basados en la venta libre de nanopinganillos obliga a las universidades a replantearse la seguridad en las aulas. Las autoridades recuerdan que recurrir a estos métodos conlleva la expulsión inmediata y el suspenso automático en las pruebas de acceso. El desarrollo de nuevos sensores y la formación de los tribunales de examen serán las herramientas clave para garantizar que la limpieza y la igualdad de condiciones imperen en las evaluaciones oficiales.

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