España reduce un 30 % la superficie quemada por incendios forestales en el primer trimestre de 2026

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Medio aéreo de extinción de incendios forestales

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España ha cerrado el primer trimestre de 2026 con un balance favorable en materia de incendios forestales. Entre enero y marzo, el fuego afectó a 12.946,66 hectáreas, lo que representa un 30 % menos que la media del último decenio, situada en 18.372 hectáreas, según datos provisionales aportados por las comunidades autónomas al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).

Las cifras confirman la tendencia a la baja en superficie calcinada respecto a años anteriores, aunque los expertos advierten que la disminución se debe en gran parte a las condiciones meteorológicas inusualmente húmedas del invierno y no tanto a una mejora estructural en la prevención.

Invierno húmedo y bajas temperaturas, factores decisivos contra los incendios

El arranque del año estuvo marcado por una sucesión de borrascas atlánticas que dejaron abundantes lluvias en gran parte de la península. Este “carrusel de temporales”, como lo describen los meteorólogos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), redujo significativamente el riesgo de fuegos. Enero de 2026 fue el mes con menos hectáreas calcinadas desde 2010, un 87,4% por debajo del promedio decenal.

Febrero mantuvo esa misma tónica: fue el segundo comienzo de año más favorable en materia de incendios desde 2016, con un 77,6% menos de superficie quemada en comparación con la media de los últimos diez años. Marzo, aunque algo más seco, registró aún un 29,5% menos de superficie afectada que el promedio histórico del periodo.

El informe provisional de MITECO contabiliza 1.568 incidentes forestales durante los tres primeros meses del año. De ellos, 704 se clasifican como incendios, situaciones en las que ardió una hectárea o más, mientras que 864 fueron conatos, de menor extensión.

La superficie total arrasada equivale apenas al 0,045% del territorio nacional, un dato que refleja la contención de los fuegos en el primer trimestre. De esas hectáreas, 4.113,13 correspondieron a vegetación herbácea (pastos y dehesas), 7.835,65 a matorral y monte abierto y 997,87 a superficie arbolada.

Según explica el Centro de Coordinación de Información Nacional sobre Incendios Forestales (CCINFF), la distribución de tipos de vegetación afectada confirma que la mayoría de los fuegos de invierno se producen en zonas de monte bajo, pastos y áreas agrícolas abandonadas, especialmente en el noroeste peninsular.

Grandes contrastes regionales: el noroeste, la zona más castigada

El análisis por áreas geográficas muestra una fuerte concentración territorial de los fuegos. El noroeste peninsular, que incluye Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y las provincias de León y Zamoraacaparó un 60,20 % de todos los siniestros ocurridos.

En el otro extremo se situaron las comunidades interiores (Castilla-La Mancha, Madrid, Castilla y León, salvo León y Zamora, Aragón, La Rioja y Navarra), con un 26,72 % de los incidentes, seguida de la cornisa mediterránea (Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y parte oriental de Andalucía), con un 12,82 %, y Canarias, con el 0,26 %.

En cuanto a la superficie calcinada, la concentración es aún más acusada: el 89,55 % del terreno afectado pertenece al noroeste, frente al 6,09 % de las comunidades interiores y el 4,36 % del área mediterránea. El noroeste también lidera el impacto sobre masa arbolada: el 48,31 % del total de la superficie de bosques calcinada se localiza en esa zona, seguido muy de cerca por la cornisa mediterránea con un 44,55 %, mientras que las regiones del interior concentran apenas el 7,14 %.

Tendencias en perspectiva: del año catastrófico de 2023 al repunte actual

Los datos de 2026 contrastan de forma drástica con los de 2023, considerado uno de los peores ejercicios de la última década, cuando se superaron las 48.000 hectáreas calcinadas en el primer trimestre. En cambio, los años más benignos fueron 2016 (2.141 hectáreas)2018 (7.660) y 2025 (5.822), cifras que también coincidieron con inviernos húmedos y temperaturas inferiores a la media.

Expertos del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) insisten en que los datos deben analizarse con cautela. La tendencia de los últimos años muestra picos muy marcados asociados a las condiciones climáticas, lo que evidencia la vulnerabilidad estructural de España ante los incendios forestales. Los inviernos suaves y húmedos reducen el riesgo, pero las temporadas cálidas con episodios de sequía o calor extremo pueden revertir rápidamente los avances.

El MITECO subraya que la mejora en la detección temprana y la coordinación entre comunidades autónomas también ha ayudado a controlar los fuegos durante la primera parte del año. El uso creciente de imágenes satelitales del programa europeo Copernicus y la aplicación del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) permiten anticipar zonas de riesgo y movilizar recursos con mayor rapidez.

No obstante, el ministerio recuerda que la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas incrementarán la amenaza, especialmente en el cuadrante noroccidental y la zona mediterránea, donde la vegetación primavera-verano suele actuar como combustible acumulado.

“Los datos de comienzos de año no deben llevarnos a la autocomplacencia”, advierte un portavoz del MITECO. “El verdadero reto llega con los meses cálidos, cuando la falta de lluvias y las olas de calor incrementan drásticamente el riesgo.”

Un comienzo esperanzador, pero un desafío persistente

El balance del primer trimestre de 2026 deja un mensaje de moderado optimismo: menos incendios, menos superficie quemada y mejores condiciones climáticas. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que una primavera o verano especialmente secos pueden revertir la tendencia.

España, uno de los países europeos con mayor superficie forestal y más afectado por el cambio climático, afronta una campaña estival que pondrá nuevamente a prueba la capacidad de prevención, vigilancia y coordinación de sus servicios de emergencia.

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