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Una nueva investigación internacional ha puesto cifras a una realidad que preocupa cada vez más a la comunidad médica: la obesidad no solo está asociada a enfermedades crónicas como la diabetes o las cardiovasculares, sino que también agrava el riesgo de sufrir infecciones graves. Según un estudio publicado en The Lancet, el 21,3 % de las muertes por enfermedades infecciosas registradas en España pueden atribuirse al exceso de peso. Es decir, una de cada cinco. Esta tasa duplica la media global, que se sitúa en el 10,8 %.
El trabajo, impulsado por un grupo de científicos de Finlandia, Reino Unido y Suecia, demuestra que las personas con peso excesivo tienen un 70 % más de probabilidades de ser hospitalizadas o morir a causa de una infección que quienes mantienen un peso saludable.
Los investigadores constataron una relación directa entre el índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de infección grave: cuanto mayor es el peso corporal, más posibilidades existen de que una enfermedad infecciosa cause complicaciones o resulte mortal. En los casos de severos (IMC superior a 40), el riesgo llega a triplicarse.
El análisis se apoya en los datos globales del Estudio de la Carga Mundial de Enfermedades (GBD, por sus siglas en inglés). De las 5,4 millones de muertes causadas por infecciones registradas en 2023, unas 600.000 estuvieron relacionadas con la obesidad. Esto equivale a una de cada diez muertes en todo el planeta.
España, por encima de la media mundial
España se sitúa entre los países desarrollados con mayor proporción de muertes por infecciones vinculadas a la obesidad. Con ese 21,3 %, casi duplica la media mundial y se acerca a las cifras más altas observadas en las islas del Pacífico, donde el problema del sobrepeso es extremo. Nauru encabeza la lista, con un 35,3 %, seguida de Samoa Americana (34,4 %), Tonga (34 %) y las Islas Cook (32,6 %). Estados Unidos lidera el grupo de países ricos, con un 25,7 %.
En el extremo opuesto aparecen Vietnam (1,2 %), Timor Oriental (1,4 %) o Sudán del Sur (1,6 %), donde la incidencia es mucho menor. En total, el estudio analizó datos de 204 países y territorios.
Un riesgo que se comprobó durante la pandemia
Durante la crisis sanitaria por la covid-19, los médicos ya habían observado que las personas con obesidad tenían más probabilidades de ser hospitalizadas o morir por el coronavirus. Sin embargo, hasta ahora no se había demostrado de manera generalizada que esta relación se extiende al conjunto de enfermedades infecciosas.
Para llenar ese vacío, los autores combinaron los datos de más de 537.000 personas de Finlandia y del Biobanco del Reino Unido, a quienes siguieron durante más de una década. Los resultados fueron claros: el peso elevado no solo agrava infecciones respiratorias como la gripe o la neumonía, sino también otras tan comunes como la gastroenteritis o las infecciones urinarias.
El estudio abarca 925 enfermedades infecciosas, tanto bacterianas como víricas, parasitarias y fúngicas, pero los investigadores se centraron especialmente en diez de las más comunes. Entre ellas destacan la gripe, la covid-19, la neumonía, la gastroenteritis o las infecciones de las vías respiratorias inferiores. En todas, el patrón se repite: la obesidad aumenta el riesgo de hospitalización o muerte.
No obstante, el exceso de peso no parece influir significativamente en la gravedad de infecciones como el VIH o la tuberculosis, según los autores.
Por qué la obesidad agrava las infecciones
Mika Kivimäki, de la University College London, explica que el aumento excesivo de peso puede debilitar el sistema inmunitario, dificultando la respuesta del organismo ante la presencia de microorganismos infecciosos. “Las defensas se ven comprometidas y la recuperación es más lenta, aunque el riesgo de contagio no sea necesariamente mayor”, señala.
El vínculo, además, persiste incluso en personas obesas sin diabetes, enfermedades cardíacas o síndrome metabólico, lo que indica que los efectos no dependen solo de otros problemas de salud.
Una de las conclusiones esperanzadoras del estudio es que la pérdida de peso puede reducir el riesgo. Las personas con obesidad que adelgazaron presentaron un 20 % menos de probabilidades de sufrir infecciones graves que aquellas que mantuvieron su peso. Por ello, los expertos subrayan la necesidad de reforzar políticas públicas que promuevan una alimentación saludable, el acceso a alimentos asequibles y la práctica regular de ejercicio físico.
Además, recomiendan mantener al día las vacunas, especialmente en quienes padecen este problema, ya que su sistema inmunitario podría necesitar un refuerzo adicional frente a agentes infecciosos.
Una llamada a la acción global
“Con las tasas de obesidad en aumento, también crecerán las muertes y hospitalizaciones por infecciones relacionadas con ella”, advierte Solja Nyberg, de la Universidad de Helsinki. Los autores del estudio insisten en que abordarla no es solo una cuestión estética o de estilo de vida, sino una prioridad sanitaria de primer orden para reducir las infecciones graves y evitar miles de fallecimientos evitables cada año.
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